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Cómo Saber Cuál es Mi Zona de Confort

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Durante mucho tiempo viví sin saber cuál era mi zona de confort; en mi caso, fue la soberbia en conjunto con la ignorancia las que me llevaron a vivir sin saber que estaba sumido en este estado.

Después de mucho trabajo, cambios y el haber investigado mucho sobre este tema; he llegado a comprobar que para saber cual es tu zona de confort debe haber, apertura mental, humildad, ganas por crecer en la vida y, sobre todo, voluntad para dedicar tiempo a introspectar, para comparar nuestro comportamiento actual en función de aquel que es necesario para conseguir nuestras metas.

¿Por Qué No Se Cuál es Mi Zona de Confort?

La respuesta a esta pregunta es sencilla; así como un pez que vive en el agua no tiene conciencia de esta; sin embargo, si la removiéramos moriría.

Lo mismo pasa con vivir en la zona de confort. No sabemos cual es nuestra zona de confort porque esta se ha arraigado en nuestras vidas por mucho tiempo. Simplemente se ha vuelto parte de ti.

La Zona de Confort Se Oculta en las Emociones

Es parte de nuestro día a día. Se ha adherido a nuestra forma de vivir. Esto viene acompañado usualmente con una poderosa resistencia a hacer cosas diferentes o cosas nuevas en nuestra vida. La zona de confort se defiende provocando incomodidad, estrés, ira y ansiedad.

Esto con el objeto de hacernos sentir incómodos y optar por hacer lo que siempre hacemos. Intuitivamente sabemos que hacer cosas diferentes puede hacernos despertar del letargo y convencernos a cambiar situaciones. El mecanismo de defensa ante el cambio acompaña estos estados emocionales con el objetivo de permanecer en la zona de confort.

¿Te ha pasado que hay alguna actividad nueva que te plantean, no quieres ir, haces un drama para evitarla; y por alguna situación acabas yendo?, ¿y resulta que pasas un rato increíble?

Estas experiencias son síntomas claros de vivir en la zona de confort, por lo menos en un área de nuestras vidas; es el ejemplo perfecto a lo que describíamos.

Después de haber experimentado estas situaciones, queda un sabor de boca un poco extraño, nos preguntamos la razón por la cual estábamos mostrando resistencia a la nueva actividad. La respuesta es la zona de confort. Estamos viviendo en ella sin saberlo; ha secuestrado nuestras percepciones e incluso, nuestra voluntad.

como saber que estas en una zona de confort

¿Qué Hacer Para Saber Cuál Es Mi Zona de Confort?

Estos pasos te resultaran de gran ayuda para saber cual es tu zona de confort, cuida que las emociones negativas no te nublen la visión ni la voluntad para aplicarlos.

1. Identificar el área de vida en la cual nos queramos desarrollar más.

Esto nos permitirá encontrar un objetivo que nos nutra de motivación para buscar, y, sobre todo, actuar una vez que hayamos encontrado nuestra zona de confort.

Es importante pensar en las razones por las cuales buscamos el desarrollo, recordar eso, nos hará conectar con una parte de nosotros que probablemente se hallaba dormida; nuestro yo idealista, aquel con la visión suficiente para fijar metas de vida dignas de perseguir.

Esta parte de nosotros es la que en última instancia va a combatir a la zona de confort, es importante recuperar la sintonía con nuestros ideales más elevados para tener éxito.

2. ¿Qué estas haciendo para conseguir dicho desarrollo?

Necesitamos comparar nuestros ideales con nuestra realidad. A pesar de que; al observar la brecha entre nuestra realidad de vida y a dónde queremos llegar; pueda haber pesimismo, es necesario estar dispuestos a recibir este golpe.

No hay nada mejor para despertar la introspección y la voluntad que un baño de realidad. Muchas personas que viven en su zona de confort sin saberlo, es debido a que no quieren y no saben cómo enfrentarse a su realidad.

Incluso, muchos, aunque sepan les da miedo dar este paso, y deciden no ver, y conformarse con su estado actual. Asimilar esto puede resultar difícil al principio. Sin embargo, si queremos mejorar, hay que ver y asumir nuestra realidad.

La zona de confort es la que ha creado la brecha entre tus ideales y tu realidad!

Luis Arturo Rubio Lomelin

3. Presta atención a tus estados emocionales

Tenemos que evaluar nuestro estado emocional al momento de observar las actividades por hacer. Mucha gente presta poca importancia a este paso.

El consejo que da la mayoría en este caso, es el de simplemente vencer los miedos, la flojera y demás. Sin embargo, el poner atención al estado emocional es vital para identificar cuál es tu zona de confort.

Generalmente cuando estamos en la zona de confort, el planear nuevas actividades provoca apatía, pereza e incluso estrés. Si logras detectar que tienes estas sensaciones al momento de planear actividades nuevas y tratas de razonar cómo se están produciendo descubrirás que las emociones son producidas para mantenerte en esta zona.

identificar la zona de confort

El problema no es la acción en sí; el problemas es que, el llevar a cabo esa acción, implica usar la voluntad, esto, amenaza a tu zona de confort; la cual se oculta detrás de las emociones negativas.

La resultante de este análisis va a permitir observar nuestra vida desde otro nivel; estaremos un paso delante de las emociones y observaremos con claridad el panorama.

Nos daremos cuenta de que las actividades a realizar en nuestra vida, con el objetivo de mejorarla, se ven nubladas por emociones negativas, emociones generadas por un mecanismo de defensa creado por nuestra zona de confort.

4. Actuar Para Ver Resultados

Después de este paso necesitamos actuar, tenemos que hallar la fuerza de voluntad dentro de nosotros que nos impulse a dar esos pasos que sabemos son necesarios.

Un método muy eficiente y práctico es el recordar aquellas actividades que en un principio no queríamos hacer, pero después, gracias a llevarlas a cabo, produjeron resultados asombrosos. Esta práctica, ayuda a que la mente, a través del razonamiento genere la fuerza de voluntad para actuar.

Una vez hayas descubierto cual es tu zona de confort, será difícil que esto vuelva a pasar desapercibido en tu vida, a menos que así lo quieras.

Ya que después de haber vivido esta experiencia la mente tendrá 2 modelos de comportamiento a seguir, uno será el de la actividad generada para seguir avanzando y desarrollándose, y la otra será pasiva, de letargo, inactividad y de conformismo. Es obvio que si no estamos viviendo en un estado estaremos viviendo en el otro.

Ejemplo Para Saber Cuál Es Mi Zona de Confort

Como escribí al principio; yo estaba sumido en mi zona de confort sin saberlo. En apariencia llevaba una vida normal, iba a trabajar por las mañanas, realizaba las actividades que me correspondía hacer, para después retirarme.

Generalmente, salía a cenar con mi pareja, amigos, o había veces que llegaba a ver televisión o alguna actividad por el estilo. En teoría llevaba una vida agradable, no veía algo negativo en mi día a día. Sin embargo, detectaba momentos en los que sentía un impulso a hacer más cosas, me cuestionaba ciertas actividades y había momentos que sentía que actuaba por inercia.

La soberbia y la ignorancia son aliados de la zona de confort

Me fui convirtiendo en una persona soberbia, ya que asumía que lo sabía todo en mi campo de actividad, creía que ya no había nada más por aprender. Esto me convirtió en una persona crítica con los demás y me volvió ignorante, ya que sentía que no había más por aprender.

Cuando había situaciones que salían de mi rutina, en cualquier área de mi vida, mostraba renuencia a llevarlas a cabo, en muchos casos me negaba rotundamente a hacer nuevas cosas.

La Zona de Confort Nubla las Percepciones

Solo unas pocas veces era que accedía a los nuevos planes. Me parecía muy extraño que, al momento de estar haciendo dichas cosas, todo parecía muy diferente a como lo había imaginado, incluso pasaba ratos agradables, y no entendía los motivos por los cuales me negaba a participar en dichas nuevas actividades.

Sin embargo, lejos de aprender, al momento que surgía una nueva oportunidad, mostraba la misma renuencia y negatividad. Con el paso del tiempo, comencé a notar que en mi día a día experimentaba ansiedad y estrés, a pesar de que mis días eran muy similares, algo dentro de mi no estaba bien.

Me invadía una sensación de querer hacer más cosas en mi trabajo, cosas diferentes. Pero al momento de pensar en estas nuevas cosas a realizar, solo me sentía peor, me daba flojera, sentía que hacer esas nuevas cosas, resultaría demasiado complicado.

Mi mente solo se podía concentrar en los aspectos negativos de las cosas. Esto, obviamente me privaba de actuar. Llego un punto en el cual pude ver que, de seguir igual, mi vida iba a seguir una línea recta.

Enfrentando mi realidad para hacer autoanálisis

Me pregunté qué era lo que realmente quería de la vida; y si estaba haciendo algo por llegar a eso.

Cuando me di cuenta de que, en realidad no estaba haciendo nada por cumplir metas de vida que habían estado acumulando polvo por años; me percaté que mi razón y mi inteligencia habían sido secuestradas por la soberbia y la ignorancia, las cuales habían nacido de la zona de confort.

La zona de confort aniquila la productividad

Me di cuenta de que mi zona de confort estaba principalmente en mi vida laboral, pero que esta se estaba expandiendo a las demás áreas de mi vida. Esto lo deduje producto de detectar la cantidad de tiempo que verdaderamente era productivo en el trabajo.

De las 10 horas que en teoría trabajaba, solo 3 hacia algo productivo. Estaba desperdiciando 7 horas diarias. Este demoledor número me dio la capacidad de ver mi vida en el futuro.

La razón por la cual me costaba tanto hacer cosas nuevas era por que 7 horas de mi vida estaban dedicadas a no hacer nada productivo; esto solo adormeció mi voluntad. Esta perdió fuerza y por eso costaba tanto hacer cosas.

Por eso no había cabeza para hacer cambios, simplemente no había voluntad. Con base en haber identificado mi zona de confort pude hacer las actividades necesarias para fortalecer mi voluntad, incrementar mi productividad, practicar mi humildad y combatir mi ignorancia.

Con el paso del tiempo he comprobado que el autoanálisis y la introspección son las mejores medicinas para el crecimiento personal, claro, siempre y cuando se actúe en consecuencia.