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ANANDA

¿QUÉ ES CREER REALMENTE EN DIOS?

junio 26, 2019
Experimentar a Dios

Las respuestas más comunes a esta pregunta a menudo son: rezar, acudir a sitios sagrados, a peregrinaciones, participar en los rituales prescritos de acuerdo con la religión que se profese, ir al templo que corresponda de acuerdo con la religión practicada, leer las escrituras, celebrar las festividades, predicar, entre otras.

Bajo mi punto de vista las respuestas anteriores son más dogmas y tradiciones que una verdadera creencia. No critico los puntos anteriores ni niego su validez, simplemente veo que hoy en día las actividades expuestas están consideradas por la mayoría de los creyentes como simples deberes que hacemos de forma mecánica y monótona, los seguimos al pie de la letra y no damos lugar al uso de nuestro discernimiento e intuición.

¿ES SUFICIENTE SOLO CREER EN DIOS?

Bajo mi punto de vista la mera creencia en Dios no es suficiente para experimentarlo en nuestra vida y volverlo parte de ella. Podemos creer que existe vida en otros planetas, sin embargo, esto no aporta nada a nuestra vida; podemos abrigar muchas creencias en nuestro interior, pero en la mayoría de los casos estas creencias no tienen un valor significativo, es importante trascender la mera creencia de palabra para volverla convicción y una experiencia.

Es intuitivo pensar en que una persona que solo cree y a menudo comete malas acciones y abriga malos pensamientos en su interior, no se purifica cada domingo yendo al templo a rezar y pedir bendiciones para tener éxito en sus buenas o malas obras, también podemos pensar en una persona que reza a diario, cumple con todas las normas y dogmas que marca su religión más sin embargo carece de devoción, o en otra que también se dice creyente y solo abriga tristeza y enojo en su interior; éstas personas difícilmente podrán experimentar a Dios. Así podemos poner un numero ilimitado de ejemplos, la conclusión a la que llegaremos es que muchos, se limitan a decirse creyentes, pero han olvidado aplicar en la vida diaria lo que los profetas de las diversas religiones vinieron a enseñar, la unión del alma con Dios a través de la purificación y de la experiencia directa de Dios en nuestro interior.

 La mayoría se ha olvidado de ir al interior, de purificar el alma a través de la meditación y la introspección, de llevar una vida dichosa y congruente con lo que los grandes sabios como Jesucristo, Krishna, Yogananda, Buda, entre otros han venido a enseñarnos. Es muy fácil culpar a Dios por todo lo malo que pasa a nuestro alrededor, repetir enseñar y llamarse conocedor de las escrituras, rituales y de lo que estos maestros dijeron, es fácil pedir ayuda y cosas materiales para nuestra comodidad, pero que complicado es llevar una vida de acuerdo a estas enseñanzas, aquí es en donde fallamos, en la mayoría de los casos no existe ni el más mínimo intento de vivir de acuerdo a estas enseñanzas, estamos tan apegados a nuestro ego y a nuestros sentidos que es imposible pensar en llevar una vida verdaderamente orientada a Dios y a conocerle.

¿CÓMO CREER Y EXPERIMENTAR VERDADERAMENTE A DIOS EN NUESTRA VIDA?

Para mi creer realmente en Dios es buscarle dentro de mí a través de la meditación y al mismo tiempo reconocer que está presente en todos y todo lo demás, es quererle no por las cosas que me pueda dar, sino por querer simplemente estar en su compañía, es mantener mi anhelo de conocerle aun en los malos momentos de mi vida, es ver que el apego a los sentidos y los malos hábitos me alejan de Dios.

Al mismo tiempo, es vital mencionar la importancia de la devoción, sin esta es prácticamente imposible conocer a Dios, no importa la religión, dogmas, tradiciones y rituales que hagamos, La devoción es el anhelo del alma por conocer y unirse a Dios, es la que al final atrae su presencia a nuestra vida, manifestándose en múltiples experiencias.

El método práctico que he aprendido gracias a mi gurú Paramahansa Yogananda es la meditación. La meditación diaria unida a la devoción nos permite de forma gradual conocer y experimentar las manifestaciones de Dios, también, nos va abriendo los ojos a la realidad que estamos viviendo, nos permite recuperar el control de nuestra vida y orientarla hacia donde intuitivamente sabemos es correcto ir.

Al mismo tiempo que estamos buscándole a través de la meditación, continuamente notamos como poco a poco se va modificando nuestra vida en todos sus aspectos, es asombroso experimentar y dirigir el uso de la fuerza voluntad para erradicar hábitos perniciosos que tienen esclavizada nuestra vida. Los malos hábitos son de los mas poderosos enemigos en la búsqueda de Dios junto con el deseo y el apego.