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Vivir el Presente Sin Afectar tu Vida

como disfrutar el presente

Cuando escuchamos acerca de vivir el presente, solemos pensar de dos formas; una es en tratar de vivir experiencias emocionantes y cargadas de adrenalina, buscando siempre experimentar el placer de alguno o de varios de nuestros 5 sentidos.

De esta forma de pensar se deriva el famoso “YOLO”, “you only live once”.

El otro punto de vista es el de aquella persona que considera que vivir en el presente es irresponsable, limitado y poco útil, lo ve como algo fuera de la realidad, como una simple frase mediocre.

Este tipo de personas piensan que simplemente hay demasiados problemas como para vivir el presente, que es necesario planear, prepararse, fijar metas y usar el presente para combatir con obstáculos y problemas.

Estas dos posturas son las que imperan hoy en la sociedad, una esta marcada por el exceso, por la sobreestimulación, la irresponsabilidad, y, en última instancia, la afectación irremediable de nuestra vida a futuro.

La otra postura se fundamenta en el pesimismo, el miedo y la excesiva planeación; cualidades que pueden hacer que la gente no actúe y se paralice, o, que pierdan la capacidad para disfrutar su vida, ni hoy ni mañana.

En este artículo quiero hablarte de una tercera opción, la cual ha quedado sepultada por las posturas descritas anteriormente.

Quiero compartirte la forma que a mi me ha permitido vivir el presente, disfrutarlo y al mismo tiempo planear y trabajar por construir un futuro.

En última instancia, pienso que todos, independientemente de la postura que adoptemos, tenemos el mismo objetivo, la felicidad.

Sin embargo, el confundir esta, es lo que hace que tomemos caminos que lamentablemente nos llevan experimentar el lado opuesto.

vivir el ahora

¿Qué Significa Vivir El Presente Realmente?

Vivir el presente significa tener la conciencia puesta en el ahora, en lo que hacemos, pensamos y sentimos hoy, y, tener la capacidad de disfrutarlo.

Vivir en el presente es poder estar a tope en cada momento que vamos experimentando, sin importar las circunstancias a nuestro alrededor.

Esto nada tiene que ver con los excesos, como algunos creen, vivir con intensidad no es equivalente a momentos extremos que produzcan adrenalina, ni tampoco va con la sobreestimulación de nuestros sentidos.

En realidad, los excesos y la abundancia de estimulantes en el cuerpo hacen todo lo contrario, alteran nuestras percepciones, y, en realidad hacen que nos perdamos vivir el momento y de paso el futuro.

El vivir en el presente es la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir lo que nos rodea e interactuar con ello de forma que nos haga experimentar un sentimiento de máxima involucración.

Son momentos en los cuales nuestra voluntad, percepción, sentimiento y concentración se enlazan y crean momentos de máxima involucración y presencia en nuestra vida. Son estos los momentos que podemos recordar como los más dichosos.

La Ilusión de Vivir en el Presente

Estos momentos los podemos confundir fácilmente con aquellos en los que estamos alterados por sustancias como la adrenalina, el alcohol, las drogas, el exceso de comida, entre otros.

Los confundimos porque, bajo la influencia de estos factores, las percepciones son alteradas, es decir, añadimos algo externo a nuestro cuerpo y mente, lo cual, interactúa con la realidad que percibimos, modificándola por completo.

Esto no es vivir el presente, es alterar una realidad con la droga del placer para que un momento que en otras circunstancias sería efímero, se convierta en un momento especial.

Esto en realidad es vivir no en el presente, sino bajo la compulsión de los hábitos, los cuales nacen por el deseo desmedido de encontrar placer en la satisfacción sensorial.

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Por qué no puedo vivir el presente

Por poner un ejemplo; Una persona que afirma estar viviendo en el presente; tiende a frecuentar cada que le es posible bares y centros nocturnos, afirma que son esos momentos en los que experimenta más felicidad.

Cuando le preguntamos el porqué, nos explica que esto se debe a que en esos lugares puede escuchar música a un alto volumen, consumir alcohol en exceso, drogas y puede fácilmente saciar su apetito sexual.

Si después, le sugeriríamos a esta persona, un escenario en el que 2 o 3 de estos factores desaparecieran, se opondría por completo. Incluso, pensaría en que la actividad inicial, “ir a bares y centros nocturnos”, ya no tendría sentido alguno.

Si lo analizamos, esto no es vivir en el presente, en realidad es vivir una esclavitud a tendencias que tarde o temprano, por diferentes circunstancias, de una o de otra manera, destruirán el presente que le quede a dicha persona.

Las personas que viven en forma similar a este ejemplo son las típicas que quieren vivir solo un tipo de presente, aquel que satisface sus apetitos sensoriales. Si hablamos de vivir el presente en su trabajo, con su familia, en la naturaleza o en los momentos difíciles, huyen.

O bien, quieren adelantar y escapar de esos momentos, o buscan como infiltrar sus instrumentos alteradores de la realidad para tratar de traer un poco de placer a esos momentos, o bien, hacer que el momento pase más rápido.

Vivir en el Presente Más Allá de las Compulsiones

Yo te preguntaría: ¿realmente uno al vivir de esa forma esta involucrado en su vida? ¿realmente para vivir el presente es necesario tirar el futuro? ¿en dónde esta el uso de la voluntad, la concentración, el involucramiento y el sentimiento de plenitud?

En realidad, vivir en el presente es hacerlo sin importar lo que suceda, no importa si estas en el trabajo, en tu casa, de viaje, en un lugar bonito o en uno feo. Vivir en el presente es involucrarse en el momento con todo tu Yo, sin dejar nada guardado.

Y tu Yo, no es ese que alteras con sustancias o con hábitos, tu Yo esta en pleno uso de tu conciencia, más allá de gustos y aversiones.

¿Te imaginas lo que sería? Estar presente en cada momento de tu vida.

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Vivir en el Presente Planeando el Futuro

Ahora bien, esto no quiere decir no planear ni mirar al futuro, que es el otro escenario que planteábamos. El secreto está en dedicar tiempo a plantear un objetivo alrededor de nuestra vida, que nos permita crear un mapa y tratar de seguir el camino trazado.

Pero, una vez que el mapa este trazado, hay que caminar, y caminar con intensidad, a sabiendas de que nuestra vida es el camino, que lo que debemos de apreciar y vivir intensamente es este.

No es esperar o caminar detrás de la sombra del miedo, esperando a llegar a la meta para decir: “ahora si viviré con intensidad”.

Si esperamos a vivir, olvidaremos como se hace, y, tristemente, al llegar a la meta, vamos a ver el tiempo que transcurrió y no aprovechamos.

El veneno del apego

No te apegues al camino, ya que, esto conduce a la miseria a vivir dando vueltas en el remolino de los arrepentimientos que nos impiden aprender y avanzar. Ten conciencia que la vida modifica un poco el terreno de tu plan, te prueba y pone obstáculos.

Es preciso saber que nuestro plan no contempla una infinidad de cosas que la vida si, y, por lo tanto, sufrirá modificaciones a lo largo del camino.

Sin embargo, la meta no cambia, y, esta es una más de las razones para aprender a vivir realmente en el presente.

Si te involucras en todo momento, no importa las modificaciones que la vida y las circunstancias hagan, la seguridad impera.

Las ganas de caminar nunca faltan y aprendemos que la dicha es una decisión y no hay que esperar a cumplir una meta en el futuro. La dicha, la verdadera dicha esta en el ahora y al alcance de todos.

Es una decisión más que un objetivo a cuál llegar. No importa la meta que tengamos, la dicha la podemos experimentar hoy si queremos, tan solo, viviendo el presente.

Cómo Vivir Realmente el Presente en 5 Pasos

A continuación, te voy a describir actividades que te ayudarán a vivir más en el presente. Sera de enorme utilidad que puedas comparar con las actividades que ya realizas para que puedas identificar en donde te encuentras hoy en día y con base en qué vives.

1. Medita

Para mí es la actividad más importante, meditar me permite darme cuenta en donde están puestos mis pensamientos, me permite calmar el cuerpo y la mente. Esto, hace que con facilidad pueda concentrarme, desapegarme de situaciones negativas y estar presente en todos y cada uno de los momentos de mi vida.

Yo recomiendo practicar la meditación diaria. Es normal que los golpes de la vida nos coloquen en estados negativos, alimenten deseos y añoranzas, y nos hagan vivir en función del pasado o del futuro.

Pero, la meditación te permite devolver tu conciencia al ahora y recuperar el buen estado de ánimo.

2. Cuestiónate

Es preciso siempre preguntarnos a nosotros mismos quién manda en nuestra vida, si los hábitos, los deseos y los sentidos, o, nuestra conciencia.

Esa pregunta hace que la mente viaje dentro y mire nuestro comportamiento de forma desapegada, para después; tener la opción de cambiar nuestros pensamientos y comportamientos para dirigirlos con ayuda de la voluntad hacia donde queremos.

3. Combate tus malos hábitos con pequeñas acciones en el sentido opuesto.

Si nos hemos dado cuenta de que vivimos prisioneros de los malos hábitos, debemos emprender una batalla en contra de estos.

Pero no lo haremos haciendo al inicio grandes acciones; este enfoque, que es el que plantea la mayoría, es poco efectivo, los malos hábitos los llevamos cultivando posiblemente por años.

Un mes de obligarnos a suprimirlos, no importa que tan sincero sea nuestro esfuerzo, lo más probable es que el mal hábito vuelva con más fuerza.

Simplemente nuestra voluntad en este punto es mucho más débil que los hábitos.

Un ejemplo de esto es detectar el mal hábito de la bebida y querer dejar de tomar de la noche a la mañana.

Al principio hay motivación, por ende, hay voluntad, pero después de un mes, la motivación cae; la voluntad se cansa, el deseo se magnifica y terminamos por beber en 2 noches lo del mes de abstinencia. Lo mismo pasa con las dietas, el ejercicio, las drogas y el sexo.

Lo mejor es entrenar la voluntad primero, esto lo hacemos con pequeñas y sutiles actividades. Por ejemplo, si quieres hacer ejercicio, empieza por ir al lugar en donde lo vas a practicar, no hagas nada o haz muy poco.

Concéntrate en solo presentarte, aunque sea en tu casa, tú asegúrate de ponerte en el tapete de yoga. Espera ahí unos minutos y continúa tu día. Después de una semana empieza con un poco de actividad, muy poca.

Incrementa la actividad semana a semana y a pesar de que no veas avance veras que poco a poco se construye el hábito y la voluntad.

En este punto no es buscar los resultados, sino crear un buen hábito, este, más adelante traerá los resultados.

4. Dedica tiempo a la contemplación

Esta es una práctica fundamental para aprender a vivir en el presente. Debemos de volvernos conscientes del vínculo que nos une con todo lo demás. Es imposible vivir en el presente sin cultivar el sentido de la contemplación.

Dedica minutos de tu día a solo mirar a tu alrededor, mira la naturaleza, el cielo, pon atención a tu respiración. Piensa en como lo que inhalas es lo que los arboles exhalan.

Siente el viento, mira las estrellas, el atardecer o el amanecer. Vuélvete consciente que todo ello esta pasando AHORA, todas esas interacciones y momentos pertenecen al hoy, y, tú, eres parte de esa armoniosa danza.

Suena romántico, sin embargo, es una poderosa práctica, solo tienes que intentarlo y comprobar los beneficios.

Si puedes unir esta práctica con la meditación y después practicar el cuestionamiento, notarás que tus percepciones empiezan a cambiar de forma acelerada.

5. Asegurate de estar caminando

Cuando practiques los pasos anteriores, analiza tu progreso hacia tu meta o metas de vida.

Asegurate de estar caminando hacia ellas, no dejes que la pereza y el falso razonamiento de estar viviendo en el presente te impidan caminar hacia tus objetivos.

Recuerda que también el esfuerzo y la gratificación de este, son parte de vivir en el presente. La pereza mental es muy engañosa y nos juega muchos trucos.

Manten alerta la mente y desecha todo tipo de pensamientos que te mantengan inactivo fisica y mentalmente.

Conclusión

Esto que he escrito aquí no es teoría ni palabras escritas solo con ideales en la mente.

Lo que te comparto aquí es mi experiencia personal; sé que funciona porque yo he vivido este camino y poco a poco he aprendido y comprobado su valor.

Espero mi experiencia pueda ser beneficiosa para ti y te puedas evitar tropiezos que para mí fueron inevitables.

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