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¿El Placer Lleva a la Felicidad?

En el pasado tenia la creencia de que el placer llevaba a la felicidad. Pensaba que el significado de felicidad era la estimulación simultánea de los 5 sentidos; y que entre mayor fuera el tiempo que mis sentidos permanecieran estimulados, más feliz iba a ser.

Después de años de vivir de esta manera, la vida me enseñó a golpes lo equivocado que estaba; a base de experiencias y una profunda investigación en las vidas de muchas personas he comprobado que en realidad no hay escenario que el placer nos lleve a la felicidad verdadera.

El placer no puede llevara a la felicidad porque es transitorio, tiene un final que nos hace vivir en un estado de compulsión persiguiendo deseo tras deseo sin nunca encontrar la plenitud y solo experimentando el sufrimiento al darnos cuenta de la incapacidad de hacer que la experiencia dure.

¿Por qué el Placer no Lleva a la Felicidad?

Aunque el placer se pueda vestir con el atuendo de felicidad, en realidad, oculto detrás de este, se encuentra la cara de la desilusión y el cuerpo del sufrimiento. Tristemente la mayoría de las personas se dejan llevar por el engaño.

Para comprender verdaderamente las razones por las cuales el placer no lleva la felicidad, debemos de analizar a detalle lo que verdaderamente es el placer.

¿Cómo Funciona el Placer en el Cuerpo?

El placer simplemente es la estimulación de algún o de varios sentidos. Al momento de que hay una interacción de nuestros sentidos con el exterior se producen sensaciones; las sensaciones en realidad son generadas en la mente.

La mente interpreta las sensaciones y las cataloga como agradables o desagradables. De acuerdo con la mente, las sensaciones solo pueden causar placer o dolor; y bajo este esquema, las personas pasan mucho de su tiempo tratando de buscar aquellas sensaciones que les produzcan placer y evitando aquellas que generen dolor.

Hasta este punto, el cuerpo y la mente operan en el campo de lo inmediato; no hay lugar para pensar en los efectos que serán producidos en el futuro. Ni las implicaciones en el entorno.

Es imposible vivir solo en función de la dualidad placer y dolor; aunque mucha gente se empeñe solo por vivir de esta manera, es habitual que vivamos con más implicaciones.

Estas van desde el razonamiento, la inteligencia, las relaciones interpersonales, los valores morales, las tendencias sociales y las normas establecidas, solo por mencionar algunos factores que nos hacen moldear nuestro comportamiento. Si no existieran estas implicaciones nuestro comportamiento sería muy semejante al de los animales.

el placer lleva a la felicidad

El Deseo, el Enemigo de la Felicidad

El factor más relevante para diferenciar al placer de la felicidad es el deseo. Con base en los estímulos que recibe la mete producto de la interacción de los sentidos con el exterior; la mente genera deseos, el principal deseo que tiene el ser humano es evitar el dolor.

Después, con base en impresiones mentales anteriores, la mente, si se le permite, genera un sinfín de deseos, todos orientados a la satisfacción sensorial y emocional. Significa, a experimentar placer.

Cómo puede el Deseo Hacernos Sufrir

La mayoría de los seres humanos van por la vida sin controlar su mente, dejando que esta los controle, y sin darse cuenta se vuelven esclavos de los deseos. La satisfacción de estos deseos es la que otorgará placer al ser humano.

Por otra parte, los deseos insatisfechos producirán sufrimiento. Podemos inferir con facilidad, que entre más deseos se arraiguen en nuestra mente, la probabilidad de satisfacerlos será menor.

Esto quiere decir que la probabilidad de sufrir será mayor. Al mismo tiempo implica que la mayor parte de nuestro tiempo será utilizado solo para conseguir satisfacer deseos.

Cuando comprendemos esto, intuitivamente sabemos que el concepto de felicidad está lejos de lo que hace el placer.

Estamos familiarizados con los principales deseos que habitan en la mente de los seres humanos. Algunos son: tener posesiones materiales, experiencias sexuales, comidas abundantes y llenas de sabor, viajes y poder.

Si analizamos estos deseos, nos podemos dar cuenta de que, en muchos casos, estos se vuelven compulsiones en la mente; esto hace que el hombre sature sus sentidos cada que trata de satisfacer sus deseos, es tal la compulsión, que llega a destruir sus relaciones, sus nervios y su mente.

El abuso de los sentidos hace que uno se pierda física, mental y espiritualmente en la jungla de los deseos. En realidad, el deseo es el padre de todas las adicciones.

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Por Qué Pensamos Que el Placer Lleva a la Felicidad

Las personas asumimos que el placer lleva a la felicidad producto de la inmediatez del placer. El placer es una sensación agradable que se produce de forma instantánea cuando nuestros sentidos son estimulados.

En realidad, las personas confundimos la felicidad con un estímulo temporal; y cuando permitimos que esta compulsión quede arraigada en la mente; vamos a tratar de hacer de lo temporal algo duradero; ya que todo ser humano sabe por intuición que la felicidad debe ser algo duradero.

Sin embargo, la mayoría busca ilusamente lo duradero en lo transitorio. Esta ilusión es la que nos hace sufrir. Cuando las personas están en una edad temprana, no tienen sentido de lo transitorio de la vida, existe lo que yo le llamo una ilusión de inmortalidad.

Aunque nadie acepte esto a nivel intelectual, nuestro comportamiento lo confirma. Este estado mental nos hace caer en la ilusión de que los placeres pueden ser duraderos, los riesgos no existen, y no hay efectos negativos.

Incluso, las personas piensan que el comportamiento enfocado en los placeres es la medicina al dolor y al sufrimiento. Esto solo logra que cuando inevitablemente lleguen momentos difíciles, exista una hipersensibilidad e incredulidad en las personas.

En estos estados existe una negación que solo logra confundir a la mente orillándola a actuar compulsivamente para cosechar más sufrimiento.

diferencia entre placer y felicidad

Como Saber que el Placer no Lleva a la Felicidad

Todas las personas intuyen que vivir una vida enfocada a obtener placer es dañino, sin embargo, es tan grande el poder que tienen los deseos en la mente, que hacemos caso omiso de la intuición.

El deseo en alianza con la inmediatez priva al hombre de sus facultades intelectuales y discernidoras. Estas facultades regresan a nosotros en forma de arrepentimiento cuando experimentamos dolor.

Es necesario utilizar la intuición, la voluntad, y la inteligencia para elevar nuestra conciencia por encima del placer. Es preciso hacerle ver a la mente que una vida enfocada al placer solo conlleva sufrimiento. Tenemos que entrenarnos para ser capaces de ver más allá de la inmediatez.

Esta facultad nos permitirá entender que la felicidad es un estado que está más allá de simples experiencias corporales, que es un estado mental de expansión, de plenitud en la vida, es un estado de equilibrio en todas las áreas de nuestra vida.

Un estado que no se limita a satisfacer deseos efímeros. La verdadera felicidad nos permite vivir en un estado en donde a pesar de experimentar dolor en la vida, la paz permanece dentro de uno. Para experimentar la felicidad más allá del placer pienso que debemos de aprender a cultivar el desapego.

placer y felicidad no son lo mismo

Entonces, ¿Los Placeres son Malos?

Con esto no quiero decir que los placeres sean malos, y que haya que evitarlos a como de lugar. Así como es inevitable el dolor, es inevitable no experimentar el placer.

A lo que me refiero es que debemos de cuidar que el placer no se arraigue en la mente y genere una compulsión. Debemos controlar con la sabiduría nuestros deseos, para saber cuales es posible y benéfico materializar; y no dejar que la mente se intoxique con una horda de deseos.

Yo he comprobado que la felicidad nace de la semilla de cultivar una vida espiritual; que nos permita conocernos más allá de un simple cuerpo. Que nos permita conocer nuestra identidad y nuestra unión con lo existente; este estado de conciencia nos permite ver y experimentar lo limitado que es vivir solo en función del cuerpo, los deseos y los placeres.