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Apego a los Bienes Materiales

Muchas veces hemos escuchado la frase “Lo que importa es lo de adentro” o “El dinero no es lo que te hace feliz” pero, si pensamos en el papel que ocupan los bienes materiales en nuestra vida, podríamos concluir que son mucho más significativos de lo que nos gustaría.

Es un hecho que son necesarios para la vida diaria; el tratar de vivir sin ellos nos orillaria al camino de la renunciación, el cual no es necesariamente la misión de todos nosotros en esta vida. Los bienes materiales nos ayudan a crear y desempeñar tareas que facilitan nuestra interacción con el mundo. Se pueden percibir también como un avance importante de la humanidad; el portarlos nos hace partícipes de la evolución tecnológica por la que cientos de generaciones han trabajado para crearlos.

Es por esto que los bienes materiales se pueden clasificar como elementos positivos y piezas claves en nuestra vida diaria; los cuales nos sentimos orgullosos de adquirir, ya que no siempre es una tarea fácil hacerse de ellos.

El Valor de los Bienes Materiales  

Sabemos que cada uno de los bienes tiene un valor diferente; es dicha cantidad económica lo que determina que unos se consideren más importantes que otros.

Claro que existe la opción de que los bienes tengan un valor sentimental y que eso nos haga apreciarlos por encima de muchas otras cosas; pero dejando esta clasificación de lado, analicemos simplemente la importancia de los bienes materiales en nuestra vida diaria.

Estamos acostumbrados a pensar que nada es más gratificante que estrenar una blusa, un traje o un par de zapatos; pensamos que no hay nada como ir de compras para disfrutar por completo un fin de semana y liberar estrés. Pero no consideramos el precio que realmente estamos pagando, no solamente en dinero, si no también internamente.

Y es que a pesar de que el ir de compras es una actividad que todos pensaríamos inofensiva y satisfactoria, muchas veces nos causa un mayor sufrimiento. Esto se debe a que al estrenar nuestra nueva adquisición, es muy probable que nuestra mente esté enfocada en “Seguramente a él le encantarámi blusa nueva”, “Mi amigo se va a morir de envidiacuando vea mi nuevo coche”o “Nadie más va a traer esta bolsa”. 

¿Cómo Afecta el Apego a los Bienes Materiales en Nuestras Relaciones?

Estamos en una constante lucha humana en la que todo el tiempo nos comparamos con los demás; y no solo eso, sino que buscamos siempre ser mejor que el otro. Pero ¿Qué nos hace pensar que tenemos más valor o más poder por encima de alguien si tenemos el coche, la casa o los zapatos nuevos? ¿Por qué seguimos dándole valor a las personas por sus pertenencias materiales y no por lo que realmente aportan a nuestra vida? 

Pensemos en aquella señora de limpieza que todos los días te saluda con una cariñosa sonrisa. Es probable que ya hayamos emitido uno o varios comentarios juiciosos, ya sea mentalmente o en voz alta, sobre la ropa que lleva, los zapatos, la bolsa, etc. A pesar de esto, puede ser que tenga una aportación mucho más positiva en nuestra vida, a diferencia de aquella persona que viste impecablemente pero continuamente nos bombardea con críticas y comentarios negativos.  

Estamos tan acostumbrados a crecer en un mundo de competencia continua que nos exige ser mejores que el otro, sin enfocarnos en buscar la individualidad de cada personay potencializar la misma. No tenemos que tener más cosas que el de al lado para sabernos únicos. Tenemos que trabajar en quitarnos de la mente el chip de compararnos en vez de aceptarnos. Es probable que al aceptar la esencia de cada persona como única, aprendamos a hacer compras mucho más trascendentales; no solo guiadas por el sentimiento que queremos despertar en las demás personas con nuestra nueva adquisición.

El deseo, el Impulso Para Comprar  

Existe también otro factor que forma parte de la acumulación de los bienes materiales: el deseo. 

A todos nos ha pasado que el mismo día que hicimos la compra, o varios días después, no dejamos de pensar en  aquello que no nos llevamos o en ese otro artículo que queremos regresar a comprar. Y es que si lo analizamos detenidamente, el proceso de satisfacción que genera el uso de nuestra nueva adquisición es cada vez más breve; Necesitamos volver a recargar ese “placer” que nos otorgó la experiencia de la última compra. Pensamos que la única forma de reabastecernos de esa sensación es comprar nuevamente. 

Al seguir alimentando el deseo de comprar, lo único que pasa es que nos volvemosesclavos de él, ya que siempre habrá algo nuevo que adquirir. 

El Consumismo, la Nueva Forma de Vida

Las marcas se aprovechan de ese deseo que como generación estamos desarrollando cada vez más para generar productos con una vida útil más corta. “¡Qué importa si tu teléfono funciona perfectamente, el nuevo modelo tiene más memoria y una mayor definición, lo necesitas!” ¿Pero realmente necesitas un aparato con mayor memoria y mayor definición cuando el que tienes cumple con tus necesidades?

Aún sabiendo que la respuesta a esta pregunta sería “no”, en nuestra mente se empieza a crear una ligera obsesión por el artículo deseado; la cual poco a poco vamos alimentando al ver el teléfono siendo usado o portado por alguien más. Esto hace que nuestro deseo crezca hasta que la mente nos avisa que no podemos seguir viviendo sin él. 

¿Cómo Nos Afectan los Deseos Internamente? 

El deseoque es alimentado continuamente, imprime un surco mental en nuestro cerebro; en donde, sin importar a donde vayamos o que actividad estemosdesempeñando, el mensaje que nos enviará seráel mismo:“Recuerda que necesitas esto para…”.

Es en este punto en donde podemos tomar cartas sobre el asunto. Nuestra mente nos está ayudando con la respuesta de cómo trabajar estas impresiones mentales al decirnos para qué necesitamos ese objeto; si el motivo está ligado a nuestro ego más que a nuestra necesidad, es ahí donde podemos generar un cambio en nuestro interior.

Si hemos llegado al punto de pensar en el artículo deseado constantemente, es probable que nuestro deseo por obtenerlo sea muy alto y que, por ende, estemos analizando nuestras opciones para adquirirlo. Es en este momento en donde podemos hacer un trabajo especial por enfrentarnos ante nuestro ego; para lograr identificar qué tan fundamental es en nuestra vida y qué nos está motivando a adquirirlo.

A pesar de que se escuche como una solución fácil, este proceso conlleva un gran trabajo interno. En un principio puede ser un arduo trabajo pero poco a poco nos puede guiar sobre el verdadero motivo de nuestros deseos.  

Redirigiendo Nuestros Deseos 

Todo sería más fácil si pudiéramos decirle a nuestra mente que cambie en automático de deseo; pero, por lo menos en nuestra cultura, la mente es una herramienta que no hemos aprendido a  controlar. Estamos acostumbrados a otorgarle la libertad de pensar lo que sea y cuando sea, sin que nosotros llevemos las riendas de ella. 

Simplemente nos acoplamos a recibir las impresiones mentales y los impulsos eléctricosque la mente genera sin cuestionarnos que sea lo que queremos pensar. Es gracias a esto que nos sentimos orillados a comprar artículos que estamos conscientes que no necesitamos. Es probable que sean artículos que tampoco anhelamos tanto o que no nos están beneficiando.

En realidad no estamos teniendo un problema de “obsesión por las compras”, estamos teniendo un problema en nuestra selección de pensamientos. 

No está mal vivir con bienes materiales y mucho menos anhelarlos. Su motivación, bien enfocada, nos impulsa a lograr mayores metas y mayores objetivos en nuestra vida diaria. La diferencia radica en adquirirlos para satisfacer expectativas mayores a las cuales están diseñados a cubrir; dejando simplemente que sea nuestro ego quien dicte la reglas.