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Cómo Ser Menos Emocional y Más Racional

ser menos emocional

Cuando nos percatamos de la influencia negativa de las emociones en nuestra vida, es común pensar y buscar cómo ser menos emocional y más racional.

El problema radica en que lejos de buscar un sano equilibrio, la mayoría busca simplemente una forma para suprimir sus emociones, práctica bastante dañina que no resuelve nada, puede incluso empeorar las cosas.

En este artículo quiero compartirte una forma diferente de abordar esta problemática. Pienso que el verdadero objetivo debería de ser lograr autonomía y poder decidir a voluntad si nos dejamos guiar por el sentimiento o por el razonamiento.

¿Imaginas poder estar ante una situación específica, poder identificar las emociones y decidir si actuar con base en ellas o no? Suena complicado, sin duda, sin embargo, es posible hacerlo con la práctica.

Siempre me ha gustado responder a las preguntas iniciales de mis artículos previo al desarrollo, esto para tratar de aportarte valor, ya sea que decidas leer el artículo completo o no.

Entonces, ¿cómo ser menos emocional y más racional? Para lograr ser menos emocional es necesario identificar dentro de nosotros los principales disparadores que nos hacen reaccionar emocionalmente, una vez identificados los disparadores, es preciso pensar y evaluar la utilidad de nuestras reacciones, dicho ejercicio, poco a poco nos hará más racionales.

¿Por qué quieres ser menos emocional y más racional?

ser más racional

Para realmente beneficiarnos de la situación y no simplemente intentar suprimir las emociones, debemos cuestionar, por qué queremos ser personas menos emocionales. En realidad, si lo pensamos, las emociones nos permiten experimentar momentos muy bellos en la vida.

Nadie podríamos ser felices sin la ayuda de nuestras emociones, de hecho, es posible que ni siquiera hubiera concepto de felicidad.

Tenemos que entender que el problema no se encuentra arraigado ni en las emociones ni en el razonamiento. Ambos cumplen un papel en nuestra vida y son facetas que nos ayudan a comprender y a interactuar con nuestro alrededor.

El problema que lo detona todo es la compulsión, es el hábito de reaccionar de formas específicas.

Te comparto un artículo publicado por The National Library of Medicine en el que se explica a detalle la compulsión emocional y cómo esta causa daños y enfermedades. The National Library of Medicine: Emotions and Desease

Piénsalo de esta manera: Cuando alguien hace algo que no te gusta, y te consideras una persona muy emocional, es muy probable que reacciones con ira o tristeza y respondas con base en dichas emociones.

El resultado de este comportamiento conlleva resultados específicos, puede que la salud de tus relaciones no sea la mejor y estas estén atadas a meros estados de ánimo.

Hasta aquí podríamos pensar en que, culpa de las emociones, nuestras relaciones se ven afectadas. Sin embargo, seguramente que, cuando se invierten los papeles, y alguien hace algo que te gusta, la emoción de dicha te invade y en esos momentos la persona es lo máximo.

Sin duda, el sentimiento de dicha es una de las sensaciones más placenteras que existen, seria extremadamente raro que alguien quisiera eliminar ese sentimiento.

La verdadera causa de los problemas emocionales

Como te podrás dar cuenta, el problema no son las emociones en su esencia, sino el poco autocontrol que tenemos sobre nosotros y sobre la forma que interactuamos con el mundo.

Si a esto le sumamos el apego excesivo que hemos cultivado a través de los años, tenemos la fórmula para ser esclavos de nuestros estados de ánimo.

¿Por qué? Porque estamos permitiendo que situaciones externas, las cuales yacen más allá de nuestro control, interactúen con nuestras compulsiones y hábitos más arraigados.

razon vs emocion

En realidad, los demás son disparadores de nuestras emociones porque así lo permitimos, pero estos no son la causa. Las emociones están dentro de nosotros y somos nosotros los que entregamos las llaves de nuestras emociones a los demás para que estos las prendan y apaguen a su antojo.

Sin embargo, es preciso saber que nosotros, sin influencia externa, solo con ayuda de la voluntad podemos sentir lo que decidamos.

La prueba, desgraciadamente negativa, es la de aquellos que se aferran a vivir su vida sumergidos en una misma emoción negativa que fue detonada hace décadas.

Aunque podríamos pensar también en aquellos grandes yoguis de oriente, que son amos absolutos de si mismos y que viven en un estado de imperturbable dicha y paz, sin importar lo que suceda a su alrededor.

El falso razonamiento de la mayoría

Una persona puede pensar que esta bajo control de si mismo y de su entorno, sin embargo, si agitamos un poco su rutina, vería rápidamente como sus hábitos se revelan en forma de la aversión.

Es decir, si alguien que esta acostumbrado a comer a las 3pm con sus amigos cierto tipo de comida, le decimos que ahora comerá solo, y lo único que comerá será un par de frutas y debe de volver al trabajo en 15 minutos.

Ese autocontrol se desmoronaría, lejos de pensar en si es algo justo o no, los arraigados hábitos de la persona en cuestión le obligarían a experimentar, y, muy seguramente, a reaccionar con emociones negativas.

Eso es la aversión, y, todo lo que genera apego, trae consigo la aversión a su contra parte: El apego al calor, conlleva la aversión al frio.

ser racional

Ser más racional con autocontrol y ecuanimidad

Todos sabemos que la vida es dual y no es posible que se mantenga en un mismo estado; así que en lugar de vivir siempre corriendo detrás de los objetos de nuestros apegos y huyendo de nuestras aversiones; debemos parar, mirar dentro y cultivar la ecuanimidad.

La ecuanimidad nos da la facultad de aprovechar los momentos de dicha y vivir con naturalidad nuestras emociones, pero siempre con la conciencia puesta en que son momentos efímeros y el apego en exceso será dañino.

Porque tarde o temprano nos enfrentaremos con la otra cara de la moneda, seremos obligados a experimentar también el dolor y la tristeza, es normal y es parte de nuestra vida.

Sin embargo, en estos casos queremos la ayuda del razonamiento, no se trata de suprimir las emociones y dejar de sentir, no es así como funcionamos los seres humanos. Es sentir, pero sin dejar que la emoción se apodere de nuestros pensamientos y acciones.

Podemos estar tristes por alguna situación negativa que nos tocó experimentar, pero no podemos dejar que esta emoción dicte el comportamiento y que de pronto decidamos no salir y no ver a nadie en 1 mes.

Intuitivamente esto sería muy dañino, tanto para nuestras relaciones, como para nuestro trabajo y en última instancia, para nuestra salud mental.

Estaríamos encarnando el sufrimiento, el cual se define como la capacidad de reproducir en nuestra mente, una y otra vez experiencias dolorosas.

Combina lo mejor de tus emociones con el más puro razonamiento

el poder de la razon

Para evitar esto es que usamos el raciocinio, no es enterrar la emoción y actuar como si nada, es aceptar la realidad, la emoción está ahí, pero, razonamos, analizamos y cuestionamos la utilidad y el beneficio de dejar que la emoción se apodere por completo de nuestro comportamiento.

En este caso el uso del razonamiento nos permitirá trascender y superar la emoción. No superamos la emoción para convertirnos en personas esclavizadas ahora a la razón, para nada.

El razonamiento nos ayuda para vivir y aprender de las malas experiencias y aprovechar y vivir las buenas, siempre buscando la ecuanimidad y evitando el apego excesivo.

Es preciso recordar en todo momento que tanto las emociones, como el razonamiento están dentro de nosotros, en última instancia, vivir en un estado de dicha o de miseria depende del autoconocimiento y del autocontrol.

Todas tus experiencias, las buenas y las malas, realmente suceden en tu mente, tu mente interpreta lo que recibe de fuera y lo acomoda para que percibas una u otra cosa.

¿Por qué no intentar arreglar nuestra mente en lugar de querer arreglar a todo y a todos los demás?

No quieres ser 100% Racional

Quizá llegaste a este artículo pensando en ser una persona únicamente racional, asumiendo que las emociones son inferiores, o que solo traen miseria.

Recuerda que esto solo es cierto para aquellos que no poseen autodominio y sus vidas están guiadas por los hábitos y por los deseos de satisfacer sus sentidos.

Sin embargo, imagina que de un día para otro todas tus emociones y tu capacidad para sentir, se esfumaran.

¿Cómo te imaginas ser? ¿En donde quedaría la capacidad para empatizar con los demás?

¿Qué sería de los vínculos que mantienen relaciones familiares y amistosas? ¿Cómo conocerías la felicidad sin experimentar su contraparte? ¿Volverías a reír, llorar, amar? ¿Qué sería de una persona así?

Que decir del miedo, que en un principio parece ser una emoción negativa, sin embargo, es esencial para mantenernos con vida. El miedo tiene mala fama, sin embargo, el miedo no es malo por sí mismo, este es un mecanismo de defensa.

El problema surge cuando permitimos que este invada todas las áreas de nuestra vida, aquí es cuando lo hemos convertido en una compulsión.

Lo mismo sucede con el dolor, este está ahí para protegernos y mantenernos alejados de lo que nos causaría daño. Imagina que no sintieras dolor, seguramente no viviríamos mucho tiempo.

¿Cuánta gente que decidiera explorarse a si misma no dañaría sus órganos vitales o los de los demás? Después de todo, nadie se quejaría…

El paso más importante

Intenta aplicar el enfoque te he compartido a tu vida, se que funciona porque yo lo vivo a diario, no es fácil, pero da resultado, y créeme cuando te digo que esforzarse por analizar cuestionar y trascender las emociones y los hábitos es difícil.

Pero ahora que miro en retrospectiva, me doy cuenta de que es más difícil vivir como vive la mayoría, en función de lo relativo, de los demás, de aversiones. Huyendo del dolor y corriendo detrás del placer, el cual tiene fecha de caducidad.

La dicha y la paz interior no caducan y están por encima de las emociones inmediatas y del razonamiento desequilibrado.

Es cosa de probar, si ya te has permitido vivir del lado de las compulsiones y las aversiones, ¿por qué no probar el otro lado?

Si decides intentarlo, te recomiendo practicar la introspección y la meditación diaria, ambas constituyen poderosas herramientas para lograr nuestro objetivo.