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¿Existe El Destino?

existe el destino

Quizá el preguntarnos si existe el destino es una de las cuestiones existenciales más frecuentes en la vida de una persona. En el pasado, pensar en si existía o no el destino me causaba mucha controversia.

Producto de esto, decidí investigar en distintos campos, producto de dicha investigación y de mis propias experiencias he llegado a sorprendentes conclusiones, las cuales hoy decido compartir.

Conocer más acerca del destino me ha dado un mayor entendimiento de cómo funciona esta vida, saber cuál es mi papel, y sobre todo sentirme con el control y con la responsabilidad de mi vida.

Entonces, ¿existe el destino? El destino existe, sin embargo, no se trata de un plan premeditado en el cual el ser humano esté sometido a una voluntad externa. El destino es una construcción, la cual está basada en decisiones diarias que nos hacen caminar hacia un mismo sentido, el destino es inferible analizando las decisiones y comportamientos del pasado.

¿Qué es Realmente el Destino?

La palabra “destino” simplemente significa el lugar al que algo o alguien va dirigido, nada más.

No dice las causas ni las razones por la cual alguien o algo se dirige hacia un punto. Tampoco nos dice que este es absoluto, es decir que es fijo y determinado.

Tomando en cuenta lo anterior podemos inferir que hay muchos espacios en blanco, los cuales, a través del tiempo las personas los han llenado de acuerdo con sus propias creencias, presunciones, costumbres y sugestiones.

Cuando escuchamos la palabra destino inmediatamente la relacionamos con una fuerza sobrenatural que determina nuestras experiencias. Sin embargo, basta con analizar qué es lo que nos impulsa a actuar para comprobar esto.

La mala interpretación de las diversas escrituras religiosas que tratan el tema del destino hace creer a las personas que están atadas, que son esclavas de una fuerza desconocida que los lleva a una dirección determinada.

Las consecuencias de dejar todo en manos del destino

Esto tiene como resultado que las personas sientan miedo e incluso desesperación, otros pueden simplemente renunciar a la responsabilidad de su vida, volviéndose individuos perezosos e indolentes que no asumen ningún tipo de responsabilidad, argumentando que es el destino el que los guía.

Debemos llenar los espacios en blanco que giran en torno al destino, de la mano de la investigación, el discernimiento, el autoanálisis, la comparación, y la experiencia; la cual, nos permite comprobar la veracidad o falsedad de nuestras creencias.

Es necesario para nuestro desarrollo dejar de percibir al destino como un factor que incentive al miedo o al victimismo, esto solo hace que nuestra voluntad se diluya y que de paso renunciemos a la responsabilidad por nosotros mismos.

Resulta muy fácil culpar a los demás, o, a factores externos por aquello que nos sucede; mas, que complicado y cuan retador es tener la humildad de asumir la responsabilidad de nuestro propio destino.

que es el destino

¿Por Qué Te Preguntas Si Existe el Destino?

Cuando investigaba acerca de la existencia del destino, hacerme esta pregunta me dio claridad. Me empecé por preguntar qué intención tenía al momento de buscar respuestas acerca del destino.

Me di cuenta de que, en realidad, en mi mente, no quería que existiera el destino, no me agradaba que mi vida estuviera determinada por alguna fuerza externa, me perturbaba la sola idea de que simplemente, yo, era una marioneta.

En realidad, sin darme cuenta, había asumido el significado del destino, y lo que buscaba era que alguien me confirmara que el destino no existía. En otras palabras, quería que alguien me dijera que yo estaba en control de mi vida.

Si analizamos un poco esto, nos vamos a percatar que el problema, en mi caso, nunca fue la existencia o la no existencia del destino, esto daba igual.

Debido a que, mi mente, producto de creencias e influencias, había definido un concepto, el cual no me había gustado, quería que algo o alguien me hiciera ver que este era falso.

Nunca me pregunté qué era el destino, ya había asumido el significado. Si lo ves, antes de buscar, yo ya había generado un concepto y una respuesta.

Hacer las preguntas correctas

El darme cuenta de este embrollo mental me hizo ver que estaba haciendo la pregunta equivocada, de entrada, debía de saber qué significaba el destino realmente, para después investigar su existencia o inexistencia.

Te cuento esto debido a que sin saberlo puedes estar haciendo lo mismo que yo, y estar cometiendo un grave error, ya que esta forma de pensar hace que nuestras percepciones se vean limitadas, esto nos quita claridad y en ultima instancia, nos priva de obtener las respuestas que verdaderamente estamos buscando.

Cuando yo me percaté de esto, busqué con una mentalidad completamente diferente las respuestas, y, al darme cuenta de lo que significa destino y cómo funciona.

Comprendí que, en efecto, el destino si existe, pero funciona de una forma muy diferente a como yo creía.

También me di cuenta de que yo soy el creador de mi destino, y soy libre, sin embargo, mis decisiones, mis pensamientos y comportamientos pueden limitar fácilmente mi libertad.

¿Por Qué Existe el Destino?

El destino existe simplemente porque es una consecuencia, no una determinación, por eso decimos que hasta cierto grado el destino puede inferirse.

No es magia, simplemente es hacer un análisis de nuestros pensamientos, decisiones y comportamientos del pasado. Con base en estos podemos ver con facilidad la dirección que nuestra vida está tomando.

En realidad, no estamos condicionados por el destino, no se trata de un plan escrito, estamos condicionados por nuestras decisiones, y si lo permitimos por nuestras influencias. Esto en verdad es comprobable, basta con hacer un poco de introspección.

Piensa en las últimas decisiones que has tomado o has dejado de tomar y han tenido un fuerte impacto en tu vida, piensa en qué fue aquello que te hizo decidir de esa manera, ¿qué había en tu mente en esos momentos?, ¿qué había en tu entorno?, ¿cuál era tu estado emocional? Y, sobre todo, ¿pudiste haber elegido diferente?

Todos esos factores que experimentaste actuaron en conjunto y te hicieron percibir las cosas de cierta manera, esas percepciones te orillaron a tomar decisiones específicas. El análisis podría continuar, ahora podrías pensar en que fue lo que te hizo llegar a los estados mentales del pasado.

¿Suena a todo un embrollo, cierto? Lo es, no debemos hacer ese ejercicio a menos que de verdad queramos llegar al fondo de las cosas y estemos mental y emocionalmente preparados.

crees en el destino

Coincidencia o Destino

Muchas veces nos preguntamos si existen las coincidencias o, de alguna forma es el destino hablando. En lo personal no creo en las coincidencias, al mismo tiempo que no creo que todo esté escrito.

Creo en la causalidad, de alguna forma, eso que podemos considerar como casualidad está obedeciendo a una causa que detona nuestra experiencia.

Es curioso cuando intentamos analizar aquello que consideramos casualidades, como, en la mayoría de los casos, nuestras decisiones del pasado tienen algo que ver.

Una cosa es que no tengamos explicación ante un suceso, y por lo tanto, culpemos a la existencia de un destino predeterminado, y otra es que en realidad no existan fundamentos.

Si hacemos el esfuerzo, creo que podemos ver que en realidad no es coincidencia o destino, sino causalidad.

La causalidad y el destino

Lo realmente importante para efectos del destino, es comprender que todo tiene una causa que lo detona, de una o de otra forma hay fuertes correlaciones con lo que hiciste en el pasado y con lo que experimentas hoy.

Así construyes tu destino, este se hace producto de tus decisiones, no de una fuerza externa. El entorno ejerce influencia, claro, pero no es una determinante, de otra manera, todos nos comportaríamos igual ante una situación.

Lo cierto es que esto no pasa, somos testigos a diario de cómo, a pesar de estar percibiendo lo mismo decidimos actuar de formas completamente diferentes, y, por ende, experimentar resultados distintos.

¿Cómo Funciona el Destino ?

El destino funciona de la misma manera en la cual se construye un edificio. De la misma forma en la cual los cimientos son lo primero, son los pilares de los cuales pende toda la construcción y estos determinan la altura y la forma, así nuestros cimientos psicológicos, morales, espirituales e intelectuales nos determinan como personas.

Estos, como bien lo habrás intuido son de nuestra creación, a pesar de que en edades tempranas muchos de estos hayan sido adoptados, siempre podemos modificarlos a voluntad.

Se ha comprobado en estudios por la Universidad de Harvard que el cerebro puede reordenar las conexiones neuronales y crear nuevas, modificando así su estructura. Herramientas como la meditación permiten que estos procesos se hagan de una manera efectiva. El término se conoce como neuroplasticidad o plasticidad neuronal.

Buscar dentro para descubrir la influencia del destino

Analiza tus cimientos, y podrás saber cómo esta funcionando tu destino. Podemos inferir que, si queremos construir una gran vida cimentada en pilares débiles, tarde o temprano caerá, o bien, la construcción no será lo que esperábamos.

En cambio, si te haces consciente de cómo están tus cimientos internos, los refuerzas con ayuda de la voluntad, podrás construir lo que decidas.

Mucha gente, cree que todo está escrito porque las cosas no les han salido bien a pesar de sus esfuerzos.

El problema radica en que concentran sus esfuerzos en los lugares equivocados, generalmente su conciencia apunta al exterior, no se dan cuenta que lo que deben trabajar, antes de que las circunstancias externas cambien, es su interior.

Esto en realidad es todo un reto, no nos gusta trabajar sin ver el progreso o resultados en una etapa temprana.

Por esta razón pocos trabajan en su interior, el trabajo interno es sutil y los resultados pueden ser poco evidentes, sin embargo, si con firmeza trabajamos en nuestros cimientos internos podremos comprobar más tarde que ha valido la pena y que es el trabajo que mayores beneficios deja.

Nos damos cuenta de que somos dueños de nuestro destino.

el destino esta escrito

¿Puedo Cambiar Mi Destino?

En todo momento podemos cambiar nuestro destino, sin embargo, para unos es más fácil que para otros, cuando nuestros pensamientos y hábitos están profundamente arraigados nos obligan a actuar de una manera determinada, haciéndonos experimentar situaciones específicas.

Identifica que tan arraigados están tus hábitos de pensamiento y de comportamiento, dependiendo lo arraigados que estén, será más o menos difícil cambiar tu destino.

Ten en cuenta que hoy quien puede estar a cargo de tu vida son tus hábitos y no tú. Si prestas atención a cómo los hábitos que formaste en el pasado te obligan a actuar podrás ver con facilidad tu destino, si no te gusta a donde va, siempre hay en ti la voluntad y la determinación para redirigirlo.

¿Existe El Libre Albedrío?

En realidad, considero que sí existe el libre albedrío, sin embargo, nosotros lo limitamos. Cuando tomamos una decisión nos vamos a ver obligados a experimentar las consecuencias de dicha decisión.

Si nos pasamos la vida decidiendo con base en deseos, los cuales nacen de hábitos y de las ganas de experimentar solo placer, nos vamos a dar cuenta en el futuro que nuestro libre albedrío se ha limitado.

¿Cómo limitamos nuestro libre albedrío?

Por ejemplo, supongamos que te encantan las hamburguesas, el placer que estas te dan es enorme, debido a experimentar tanto placer al comerlas, ignoras los sutiles malestares estomacales que tienes cuando tu estómago está recargado.

De igual forma, ignoras los pocos gramos de más que se van acumulando en tu cuerpo, también, omites pensar en el drene energético que tiene tu cuerpo al terminar de comer.

En un principio no ves cómo afectan estas cosas, así que continúas comiendo hamburguesas.

Más adelante, al haber transcurrido años, comienzas a notar que los malestares estomacales se han intensificado, de igual forma percibes que el peso que has acumulado se nota, y que la combinación de ambos factores puede ser muy perjudicial para tu salud.

También empiezas a notar que mucho de tu tiempo y energía se diluyen en la digestión y los malestares.

Notas que no te concentras y que has postergado tomar decisiones y hacer cambios importantes en tu vida, simplemente porque no tienes tiempo y energía.

Así que decides hacer ejercicio, dejar las hamburguesas no es opción, simplemente te aportan “felicidad”; así que decides concentrarte en el peso y en tener más energía.

Comienzas con rutinas diarias, al principio te sientes bien, con más energía, no entiendes como no habías hecho ejercicio antes. Razonas que, al estar trabajando tan duro en el gimnasio, es correcto comer hamburguesas, son el premio, después de todo.

Sin embargo, después de un tiempo, no ves cambios, la voluntad empieza a abandonarte y cada vez es más difícil hacer ejercicio.

Comprobando la influencia del hábito en el destino

Una vez que abandonas el ejercicio te deprimes un poco, en verdad era un buen hábito para cultivar. Tus lamentaciones por haber dejado el ejercicio harán que busques consuelo, ¿en dónde?, en las hamburguesas, claro.

Cuando llegan los problemas de salud, decides dejar las hamburguesas, empiezas una dieta porque el médico lo manda. Sabes que de continuar comiendo como lo haces la cosa se puede poner muy fea.

Pero cuando lo intentamos, ¿qué pasa? Vuelves al mal hábito, es como si algo te obligará a repetir la misma actividad. A pesar de que sabes que te causa daño, lo haces.

Tú quieres hacer otras cosas, quieres estar sano, quieres hacer dieta, quieres hacer ejercicio, quieres concentrarte mejor, quieres construir una vida diferente. Sin embargo, algo no te permite hacerlo.   

El papel del autoanálisis en el destino y en el libre albedrío

Pocos se dan cuenta las profundas implicaciones que esto tiene y fallan al momento de analizar, y, sobre todo, fallan al momento de actuar, entrenar y dirigir su fuerza de voluntad.

En realidad, este es un claro ejemplo de cómo estamos limitando nuestro libre albedrío, gracias al poder de un hábito (comer hamburguesas) y al placer que este produce. Se vuelve muy difícil hacer lo que en verdad queremos hacer.

Podríamos culpar al destino, sin embargo, lo único que ha limitado nuestro libre albedrío en este caso, es un hábito.

La repetición de una acción y nuestra adicción al placer producida por esta, nos ha hecho construir un destino, en este caso, uno no muy atractivo.

Ahora, analiza la cantidad de malos hábitos que puede tener una persona, en nuestro ejemplo solo analizamos la influencia de un hábito, pero, sabemos que la mayoría de los seres humanos tenemos más de un mal hábito.

Si quieres saber cuan limitado está hoy tu libre albedrio, haz un recuento de tus malos hábitos, piensa en quién esta en control de tu vida, piensa en si estas haciendo realmente lo que tú quieres, o simplemente estas repitiendo acciones por compulsiones creadas en el pasado.

En caso de que notes que, en efecto, tus hábitos están limitándote, te recomiendo practicar la meditación. A mí, fue lo que me ayudó a despertar mi fuerza de voluntad y combatir mis malos hábitos, sin duda, considero que es el mejor método para tomar nuestro destino en nuestras manos.

La Astrología y el Destino, Verdad o Ficción

Cuando hablamos del destino, es imposible que la astrología no se nos pase por la cabeza. Muchas personas han entregado su vida a los horóscopos y toman su horóscopo como una ley de vida. Otros simplemente deciden no creer en estas cosas y hacen caso omiso.

Yo te voy a compartir lo que he aprendido en cuanto a este tema. Si quitamos la parte de creer o no creer y analizamos los hechos obtenemos las siguientes conclusiones.

He aprendido que en realidad las estrellas no están ni a favor ni en contra de los seres humanos como muchos astrólogos dicen, simplemente estas emiten radiación positiva o negativa de acuerdo con su composición atómica.

El universo está correlacionado y todos sus componentes interactúan entre sí. Nosotros, independientemente si creemos o no creemos en la influencia de los astros en nuestras vidas, nos vemos afectados por el mero hecho de mirarlos.

Mi maestro me enseñó que no se trata de decir creo o no creo, me enseñó que la actitud científica que todos deberíamos tomar ante cualquier cuestión es preguntarnos si es verdad o no.

Él dijo que el cosmos colapsaría si este las leyes que lo rigen se vieran afectadas por las creencias de los hombres.

destino

Analizando la influencia

Cuando miras una estrella, la luz que esta emite interactúa con tus sentidos, recibes la radiación que está emitiendo, lo quieras o no.

Podemos darnos cuenta de esto al comprobar el efecto que la luna tiene sobre las mareas, cuando la luna esta llena notamos que la marea se eleva. Nosotros somos 75% agua, por ende, de igual forma el agua dentro de nosotros se eleva.

Ahora bien, si hay una afectación física, sin duda es posible que haya alguna psicológica.

Por ejemplo, en las instituciones mentales, los días de luna llena y luna nueva extremen sus precauciones, se han dado cuenta que en estas fechas las personas tienden a ser más peligrosas, de ahí se deriva la palabra lunático.

Al ser cuestionado sobre esto, un yogui hindú, comentó que se debía a que la influencia de la luna hace que nuestras cualidades marcadas se eleven, tal cual lo hace el agua de nuestro cuerpo.

El que tiene problemas mentales, los verá acentuados, el que es espiritual, sentirá que esa cualidad predomina esos días, y así sucesivamente.

Entonces, hay suficiente evidencia científica que demuestra que de una o de otra forma, los cuerpos celestes ejercen influencia sobre nosotros.

Concéntrate en lo que tu puedes cambiar

Sin embargo, creo que muchos charlatanes han utilizado esto y han engañado a muchos obligándoles a renunciar al uso de su voluntad, renuncian al uso de su razonamiento y se condicionan.

En lo personal, no sigo los horóscopos ni esas cosas, tampoco recomendaría hacerlo, prefiero concentrarme en los puntos que describí previamente.

Prefiero concentrarme en desarrollar mi capacidad de introspección, y desarrollar mi fuerza de voluntad; cualidades que están bajo mi control. Te recomiendo hacer lo mismo, los resultados son maravillosos.