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Arturo Rubio Lomelín

Luis Arturo Rubio Lomelin

Arturo R. Lomelín es el cofundador y editor de Viveananda, su pasión por la investigación, en conjunto con su propia transformación individual, le han permitido adquirir un claro entendimiento acerca del pensamiento y el comportamiento humano.

Mi Historia

Soy egresado de la Universidad Panamericana, estudié la carrera de Administración y Negocios Internacionales y me gradué en el año de 2012.

Cuento esto, debido a que mi carrera, y sobretodo la forma en la que la seleccioné, fue una de las razones por las que años más tarde decidí fundar Viveananda. 

Antes de empezar, tengo que mencionar que mi carrera y universidad me han permitido lograr mucho, me han dado entendimiento en las áreas financieras, mercadológicas y humanas que componen una organización. El conocimiento que adquirí en la Universidad Panamericana me permitió crear negocios en distintos campos.

Sin embargo, después de algunos años de haberme graduado y haber fundado un par de negocios, me percaté que había cierta desazón en mi vida. Por alguna razón no disfrutaba lo que hacía, no me satisfacían mis actividades. La emoción inicial de haber fundado un negocio se había diluido al poco tiempo.

Los Sentimientos y Emociones Habituales

Continuamente me invadían sentimientos como la ansiedad, el estrés, la pereza, el desánimo, entre otros; sentimientos y emociones que hoy son consideradas como normales.

Precisamente el considerar estas cosas como normales me hacía creer que de esto se trataba la vida. Adonde mirara, ya fuera con amistades o familiares, predominaban dichos sentimientos. Era raro encontrarme con una persona verdaderamente apasionada por su trabajo.

En esos momentos fue que comencé a preguntarme más acerca de la pasión. Siempre había escuchado a gente por todos lados aconsejar seguir tu pasión y hacer lo que te gusta, sin embargo, nunca me había dado la oportunidad de profundizar en eso.

Y fue por dos razones: La primera era que, mucho de lo que se dice en torno a estos temas, lo consideraba, y sigo considerando como simplista. Es obvio que a todo el mundo le encantaría dedicarse a lo que gusta si tuviera la oportunidad.

El problema radica en que nadie nos dice cómo hacerlo, y más importante aún, mucha gente no tiene ni la más remota idea de que es lo que les apasiona, lo que me lleva mi segunda razón. Una de las que me ha llevado a fundar Viveananda.

La otra razón, y más importante, fue que, según yo, desde que iba a seleccionar mi carrera, y probablemente años antes, era algo que me gustaba, en mi mente no tenía porque ir a buscar mi pasión debido a que, según yo, ya la había encontrado, según yo, eran los negocios, sin embargo, nada estaba más alejado de la realidad.

La Bendición del Cuestionamiento

Antes de seguir tengo que contarte que siempre tuve la bendición de cuestionarme internamente, aunque en muchas ocasiones quería apagar ese cuestionamiento, razón por la cual tome muchas malas decisiones, siempre estuvo ahí.

Gracias a ese cuestionamiento, decidí preguntarme si realmente me gustaba lo que hacía, esta práctica me permitió darme cuenta de que una parte de mi me estaba intentando convencer de que así era, que en realidad disfrutaba de mi trabajo. Por otra parte, una voz, en un principio tenue, decía que aborrecía mis actividades.

Conforme la voz se fue haciendo más fuerte, empecé a darme cuenta de que lo que en realidad estaba sucediendo, era que tenía miedo, tenía pánico de enfrentarme a mi realidad.

¿Por qué? Porque era aceptar que había vivido en una mentira, que había escogido estudiar algo que no me gustaba, y que todas mis metas y objetivos estaban en función de algo que no me apasionaba.

En esos momentos mi ego no estaba para eso, no quería quedar mal con las personas cercanas, era aceptar una derrota, aceptar que tomé una mala decisión, la cual, había derivado en un proyecto de vida equivocado.

Por unos meses decidí seguir igual, seguía queriéndome convencer de que iba por buen camino, mi capacidad de argumentación me permitía dar razones convincentes, aunque fuera por breves períodos, que tenía que seguir el plan y dedicarme a lo que había estudiado.

Sin embargo, por las noches, sin quererlo, iniciaba el cuestionamiento otra vez, hasta que no pude contenerlo, decidí profundizar y hacer todo lo posible saber qué era lo que realmente sucedía y cómo podría mejorarlo.

Mi Pasión

Cuando decidí ser honesto conmigo mismo y ver la inutilidad del ego, me di cuenta de que había seleccionado mi carrera no porque me apasionaba, sino por una compulsión. Escogí mi carrera porque sembré en mi mente la idea de que el dinero traía la felicidad y que a su vez los negocios traían dinero, así de simple, pero para mí, darme cuenta de esto fue toda una revelación.

El Poder de Una Idea

En realidad mis decisiones habían sido tomadas con la influencia de dicha idea, el poder de la mente (mal usado), me hizo convencerme de que era algo que me gustaba, en última instancia, la idea de que lo que hacía era algo que me gustaba era necesaria para terminar mi carrera y hacer negocios, sin darme cuenta me convencía a diario de que lo que estaba haciendo me apasionaba, sin embargo, hoy se que esto impide que realmente lo demos todo, debido a que lo que hacemos no nos apasiona hay un potencial que nunca se explota.

Después de esta crisis y de una gran lección de humildad, dediqué tiempo a pensar en qué me gustaba realmente. Después de pasar meses investigando, introspectando y meditando, comencé a darme cuenta de que mi pasión era el conocimiento y compartirlo; y lo más sorprendente fue que era algo que siempre había estado haciendo sin darme cuenta.

Gracias a patrones de pensamiento y de comportamiento nocivos me enrede en una serie de actividades que ocultaban mi pasión y la limitaban.

Reencontrandome

Siempre me encanto la investigación, al tener una mente que cuestiona por naturaleza, era para mi obligado alimentar mi mente con conocimientos nuevos. Estudiaba a las religiones, filosofía, ciencia (en concreto me apasiona la mecánica cuántica y la astrofísica,) y la mente humana.

Por lo descrito arriba parece imposible que alguien con esos intereses hubiera estudiado Administración y Negocios Internacionales, lo sé, es absurdo. Pero gracias a esto me di cuenta del poder de la mente. Fue mi propia mente la que oculto mis autenticas pasiones e intereses y los sustituyo por algo que no hacía sentido con quien era.

Descubrí que esta situación la viven cientos de miles de personas, y no tienen idea, la razón es la falta de autoconocimiento, nadie nos enseña a conocernos ni a cuestionarnos, nos estamos convirtiendo en la sociedad que vive en piloto automático. No nos cuestionamos y constantemente vivimos repletos de emociones y sentimientos nocivos.

Esta es una de las principales razones por las que he fundado Viveananda, quiero utilizar aquello que me apasiona para compartirlo y ayudar a toda la gente a la que me sea posible llegar.