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Todo es Cuestión de Actitud

¿Qué Tiene de Malo mi Actitud?

Cuando una persona te aconseja hacer un cambio de actitud para resolver un conflicto o simplemente para mejorar la interacción diaria, tendemos a tomarlo muchas veces como un ataque. Sentimos que el cambiar de actitud no es suficiente para hacer una modificación real en nuestras vidas, que es algo sin mucha importancia. Pensamos que: todo es cuestión de actitud, suena a una frase motivacional y que no influye en lo que vivimos a diario.

¿Por qué Todo Es Cuestión de Actitud?

 ¿Realmente entendemos lo que pasa detrás de nuestra actitud? ¿De qué forma ésta afecta a nuestra realidad?

No vemos el tener una mala actitud como algo negativo para nosotros mismos, sino como una consecuencia de las acciones que vivimos. Esto nos hace deslindarnos de responsabilidades. ¿Porqué tendría yo la culpa de estar enojado cuando fue alguien más quien realizo cierta acción para detonar ese sentimiento?

Nuestra Actitud, Nuestra Responsabilidad

El poner en los demás la responsabilidad de nuestro humor o nuestra actitud hacía la vida hace que perdamos la libertad de escoger lo que queremos sentir; le damos a los demás el poder de selccionar a su antojo el sentimiento que quieren sacar de nosotros.

La parte más importante de esto es que dicho sentimiento, provocado por los demás, nos llevará a realizar las actividades planeadas en los próximos minutos, días o años con este mismo sentimiento impregnado en cada una de ellas; determinando así nuestro futuro.

Cuando lo analizamos de esta manera, la importancia de la actitud que nosotros decidimos poner en cada acción nos esta acercando o alejando cada vez más del futuro que queremos vivir.

La Influencia de los Pensamientos en la Actitud

Todo se origina en nuestros pensamientos. Un solo pensamiento nos puede llevar a cambiar por completo nuestra realidad, a pesar de que no seamos conscientes de ello.

Hay pocas cosas que podemos controlar en su totalidad, la mayoría de ellas dependen de la interpretación de una o varias personas que nos rodean. Los pensamientos son la única herramienta que esta 100% bajo nuestro control.

Por ejemplo, cuando realizamos un trabajo que, a nuestro parecer, desempeñamos excelentemente; Es probable que haya personas que piensen que no esta bien hecho. Sin importar que hayamos impreso lo mejor de nosotros en esta actividad.

Los Pensamientos ¿Aliados o Enemigos?

Los pensamientos pueden ser nuestro mayor aliado o nuestro más grande enemigo, todo dependerá hacia donde los queramos orientar. Sí tenemos un pensamiento negativo o de derrota desde el minuto uno, es probable que eso cambie la energía que imprimirémos en nuestro día.

Si por ejemplo, estamos desanimados o quejándonos de las situaciones que vivímos; esta continua queja nos llevará a tener un mal trato con los que nos rodean y a realizar nuestras actividades con cierto enojo o desidia. Nuestro día terminará en un cúmulo de experiencias en donde es posible que hayamos lastimado a una o más personas; y en donde hayamos vivido situaciones de frustración derivadas de nuestra mala actitud.

Existen varios motivos para pensar negativamente. Uno de ellos es mentalizarnos a lo negativo con la intención de que sea lo bueno lo que nos sorprenda y que suframos lo menos posible de decepciones. Aunque ésta forma de pensar pueda sonar “positiva”, porque pensamos que su objetivo final es traernos un bien, su función real es limitarnos. Si nos concentramos en lo peor, es esto lo que harémos de nuestra realidad.

Las Consecuencias de Una Mala Actitud

Seamos honestos, no es lo mismo comenzar el día pensando que fallarémos a pensar que tenemos todo bajo control; nuestras ganas de afrontar las situaciones diarias serán diferentes desde ese momento. Una mala actitud solo nos llevará a dejar de disfrutar la vida.

Las consecuencias de esta mala actitud no siempre son abismales. Muchas veces pueden ser acciones que pensaríamos “comunes” como el que se nos haya quemado el desayuno, hayamos perdido el transporte, le hayamos gritado a nuestros hijos, etc. Creemos que estas experiencias son parte de nuestra vida diaria. Pero no hemos descubierto que no necesitamos acostumbrarnos a ellas; no tienen por qué ser nuestro “normal”.

¿Y Cómo Mejoro mi Actitud?

Existen muchos factores que nos ayudarán a tener un cambio en nuestros pensamientos y por ende un cambio en nuestra actitud.

Dependiendo de las características de cada persona habrá herramientas que le ayudaran más que otras pero dos infalibles son las siguientes.

Nuestro Circulo Social

Pocas veces analizamos a las personas que nos rodean. ¿Realmente son una buena influencia en nuestras vidas? ¿Son personas con una buena o mala actitud?

Si continuamente nos rodeamos de personas que se caracterizan por quejarse de su realidad y que afrontan su vida diaria con una mala actitud, es probable que estemos absorbiendo esa característica de ellos. Un cambio de actitud en nosotros puede empezar con alejarnos de personas que nos llenan de ese sentir día a día; sin importar que sean personas que acabamos de conocer o con las que llevamos toda la vida conviviendo.

La Mejor Receta: El Agradecimiento

Pero definitivamente la herramienta que nos ayudará a cambiar por completo nuestra actitud es el agradecimiento. Vivimos quejándonos de nuestra realidad. Pero ¿Cuántas veces agradecemos por todo lo que tenemos?

Tal vez no sea mucho. Tal vez nuestro vecino tenga más. Pero ¿No somos afortunados simplemente de despertar cada día? ¿De que las personas que queremos hayan despertado también? ¿De tener un techo, alimento, trabajo, salud, etc?

La clave para poder tener una mejor actitud hacia nuestra vida es agradecer todo lo que tenemos. Sabernos afortunados por nuestra vida y por cada elemento en ella que nos impulsa a ser mejores.

Mientras más nos quejamos es más probable que las cosas salgan mal; estamos continuamente debilitando nuestra voluntad.

Por el contrario, cuando más agradecemos, logramos reprogramar nuestra mente para destacar lo positivo; lo que aumenta nuestra confianza y mejora nuestra actitud. Esto hace que nos fortalezcamos a nosotros mismos y a quienes nos rodean.