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Recibes Lo Que Das, Una Realidad de Vida

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Todos en algún momento de la vida hemos escuchado la afirmación: recibes lo que das; puede gustarnos o no, podemos creer en esto o no, sin embargo, para conocer el verdadero significado, es necesario explorar nuestras experiencias.

En este artículo te invito a explorar esta afirmación de una manera más profunda, esto con el objetivo de comprobar si en realidad uno recibe lo que da, y de comprender el funcionamiento que esta afirmación tiene en nuestra vida diaria.

Cuando las cosas no van bien, es común mirar al exterior y lamentarnos por lo que estamos recibiendo de la vida, sin embargo, intuitivamente, sabemos que la queja no nos lleva a ningún lugar.

He comprobado en mi propia vida que en estos momentos lo mejor que podemos hacer es mirar dentro y analizar qué es lo que nosotros estamos dando.

Si sustituyes las lamentaciones y las quejas, por el análisis, te vas a dar cuenta que, lo que das recibes. Cuando analizamos y observamos la operación de estas afirmaciones, podemos utilizarlas con conciencia y construir el camino que nosotros queramos.

¿Por Qué Recibes Lo Que Das?

Recibes lo que das debido a que los pensamientos y acciones, independientemente si son buenos o malos, apuntan a una dirección específica, la cual, nos hace manifestar resultados determinados, sólo experimentamos situaciones que hayan sido sembradas en la mente primero a través de una acción.

Las personas y el entorno solo son instrumentos que nos hacen experimentar los resultados de nuestros pensamientos. En realidad, la mayoría de las personas perdemos de vista que recibimos lo que damos debido a que nos concentramos en el instrumento.

Esto hace que perdamos de vista la causa primaria de aquello que experimentamos. Cuando nos concentramos únicamente en culpar a los demás o al entorno, de lo que nos sucede, limitamos nuestra capacidad de aprendizaje.

Esto se debe a que las emociones nublan nuestro razonamiento y nos hacen ver solo lo inmediato, es decir, al instrumento. Por ejemplo, cuando alguien te insulta, es posible que solo te concentres en la persona, y reacciones en contra de esta insultándole también y añadir de paso una patada.

Cuando esto sucede, es porque las emociones toman el control. La ira o el miedo, por ejemplo, son emociones que con gran eficacia y facilidad se ponen al mando y nos hacen actuar por meros impulsos.

Sin embargo, actuar así, nos impide analizar si el ser insultados es el fruto de nosotros haber tratado mal a esa persona en el pasado, o, el haber hecho una acción en contra de ella.

Incluso el mero hecho de haberse uno comportado de esta manera en el pasado con alguien más, crea una predisposición a experimentar los resultados de dicha acción.

De igual manera, al actuar así, se imprime dentro de nosotros un patrón de acción, este patrón de acción nos dejará condicionados a experimentar sucesos similares en el futuro.

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Más allá de Sólo Creer Que Recibimos Lo Que Damos

Cuando decimos que recibes lo que das no solo hablamos de una creencia o una frase romántica. Referirse a, recibir lo que uno da a cambio, tiene un impacto muy profundo y puede ser la razón principal por la cual la vida de una persona puede estar limitada.

Como dijimos antes, todo inicia en la mente, todo nace de las percepciones y las impresiones mentales. En realidad, cuando tu experimentas cualquier situación y la calificas como buena o mala, se debe a que previamente, pusiste información en tu mente que te permite sacar esas conclusiones.

Cuando identificas a una persona como irritante, no se debe a que esa cualidad sea inherente a esa persona, no es que la irritabilidad misma salga de ella. Lo que sucede es que tu mente está identificando e interpretando ciertos comportamientos que se relacionan con lo que tu cerebro define como irritable.

En realidad, esa persona que consideras como irritante tiene amistades y familiares que no perciben esa cualidad que tú notas, pueden ver cosas totalmente opuestas. Incluso a pesar de que un gran numero de gente pueda percibir las mismas cualidades en una persona, aun así, estas no vienen de ella.

Cuando ves un árbol, logras interpretarlo, catalogarlo y describirlo solo gracias a la información que le fue suministrada a la mente en el pasado. Sin embargo, lo que en verdad estás percibiendo es una vibración de partículas subatómicas que crean impulsos electromagnéticos, los cuales llegan a tus cinco sentidos para ser interpretados por la mente.

La influencia de la mente hace que cada quien perciba de forma distinta

Es la mente la que crea la pantalla de lo que tu ves como realidad, por eso las personas a pesar de estar recibiendo la misma información de fuera, interpretamos de formas muy distintas.

Donde unos ven oportunidades otros ven peligro, donde unos sienten miedo otros sienten emoción, donde unos ven problemas otros ven posibilidades; cuando se reciben insultos unos atacan y otros perdonan.

Cuando se experimenta el fracaso unos escogen ver el error en ellos, aprender de él y seguir adelante; y otros asumen el papel de víctimas, culpan a todo y a todos y viven sumidos en el fracaso.

Los ejemplos descritos arriba hablan de experiencias similares, sin embargo, el como estas experiencias son interpretadas por los individuos demuestra la influencia de nuestros pensamientos, decisiones y experiencias pasadas.

Todo, para ser percibido e interpretado, tuvo su origen en la mente. De ahí nace en realidad el decir que recibes lo que das, es un condicionamiento mental.

Es impensable que una persona que solo de lo mejor de sí misma, ayude a otros, y su comportamiento sea notable, tanto con ella misma como con los demás, experimente situaciones de escasez, problemas en sus relaciones o problemas emocionales.

¿Por qué? Porque en su mente no hay información de experiencias pasadas que le obliguen a percibir esos estados nocivos, la mente, solo reproducirá situaciones de acuerdo con lo que se imprimió en el pasado.

Esto de ninguna manera quiere decir que no existan problemas, simplemente estos serán manifestados de formas distintas.

Puedes pensar que no siempre recibes lo que das debido que únicamente analizas tu presente, sin embargo, este enfoque no cuenta la historia completa, es necesario profundizar más allá de lo inmediato.

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Tarde o Temprano, Recibes Lo Que Das

Imagina a una persona que en su infancia se haya dedicado a perturbar física y mentalmente a un compañero. Este compañero producto de las perturbaciones desarrolla un enorme resentimiento y ganas de venganza que se almacenan en su interior.

Después de años transcurridos, y ya que ambos están en edad adulta, el compañero agredido reconoce a su antiguo agresor, de manera inmediata el cerebro reproduce las imágenes de las experiencias previas y todo ese resentimiento y esa sed de venganza vuelven.

Así que decide seguirle con una roca en sus manos. Sube a un techo y deja caer la roca en la cabeza del agresor.

Después, cuando este se despierta en una cama en el hospital, con un severo golpe, en ningún momento pensará en que la persona a la cual agredió en su infancia, le había dejado caer una roca.

Simplemente pensará en que todo había sido cosa de mala suerte y mera probabilidad. Nunca pensará y tratará de analizar las correlaciones de sus actos del pasado con las experiencias del presente.

A pesar de que este ejemplo pueda ser un tanto radical, tristemente es la realidad de muchos. No somos conscientes de que, de una o de otra manera, en todo momento, recibimos lo que damos a cambio.

No analizamos las correlaciones, permanecemos en la inmediatez y juzgamos solo lo que se ve a simple vista.

No damos un paso más allá, por eso mucha gente no cree en que recibimos lo que damos. Dan durante un breve periodo de tiempo, no ven resultados inmediatos y dejan de dar.

Asumen que es falso, y no analizan que en su mente han albergado el pensamiento de escasez durante años, y que en el pasado quitaron mucho. Pocos en realidad observan las correlaciones que hay con sus actos y pensamientos del pasado con la realidad actual.

Si todos lleváramos a cabo esta práctica, lograríamos observar como en realidad todo lo que damos lo recibimos de una o de otra manera. Podríamos utilizar este principio y dirigir nuestra vida con base en las cualidades que queramos manifestar.

Cuando Recibes Menos de lo Que Das

Cuando piensas en que recibes menos de lo que das, es que, en realidad, te estas concentrando en el corto plazo y no estas tomando en cuenta lo que pensaste e hiciste en el pasado.

O bien, se debe a que te estás concentrando solo en un área muy específica de la vida, y no estas tomando en cuenta todos los factores que hay alrededor de la situación.

Es común hoy en día ver a personas que se quejan porque dan mucho en un aspecto de su vida y reciben poco en este mismo. Tristemente la vida no funciona tan literal y los cambios no son inmediatos.

Todo es un proceso que requiere tiempo. Así como en muchos casos no vemos de forma inmediata los resultados negativos a nuestras malas acciones, lo mismo pasa con las buenas.

Pero, si ponemos atención, y practicamos el autoanálisis y la introspección, podremos comprobar que tarde o temprano, los frutos de lo que sembramos llegan, puede que sea de una forma inesperada, pero estos se manifiestan.

Otro punto esencial que puedes pasar por alto cuando no recibes lo que das, es la intención que se oculta en el subconsciente.

¿Das sólo por el hecho de dar? ¿Porque te hace feliz ver a alguien más feliz?, o, ¿Das siempre esperando recibir el fruto de tu acción?

Si después de analizarte a profundidad, concluyes que tu caso es el primero, ten por seguro que los resultados llegarán. Aunque si es este tu caso, quizá los resultados no te preocupen y eres feliz solo dando a los demás. ¡Si es así, felicidades!

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Cuidado con los Pensamientos Subconscientes

En el caso contrario ¡Cuidado! Cuando estamos sumamente inmersos en recibir algo a cambio por lo que damos, el pensamiento de la escasez puede estar alojado en el subconsciente.

Cuando alguien quiere algo de fuera y se apega con fuerza a esto, le dice a su mente que algo le hace falta, que algo está escaso en su vida, entre más fuerza adquiera ese pensamiento mayor será la tendencia a manifestar la escasez en la vida.

No importa que por fuera estemos dando, el pensamiento de la escasez arraigado en la mente influye más que la acción superficial de dar. Tampoco es que alguien más te este quitando, es que tu mismo (a) lo estás definiendo.

No importa cuanto estemos dando a los demás, lo único que se va a manifestar será la escasez debido a que es el pensamiento el que nos hace actuar de una forma específica y eso nos hace percibir solo limitaciones.

Intenta eliminar esa atadura del subconsciente, pregúntate cómo y cuándo se albergó el pensamiento de escasez en tu vida; practica la introspección y descubrirás dentro de ti una guía inefable.

Te darás cuenta de tu comportamiento, de las emociones y pensamientos ocultos. Esto te dará la oportunidad de escoger pensamientos y acciones diferentes.

Intenta Siempre Dar Más de lo Que Recibes

Procura siempre dar más de lo que recibes, no solo hagas sumas y restas, siempre intenta dar más. Dar más de lo que uno recibe crea en la mente abundancia.

El mensaje que estamos enviando a la mente cuando damos más de lo que recibimos es el siguiente: “Tengo tanto que puedo dar y dar”

Ese mensaje hace que nos identifiquemos con estados abundantes, estamos, de manera consciente suprimiendo el estado escaso. Como resultado de esta acción solo se manifestarán estados de abundancia en nuestra vida.

Independientemente de los resultados, he comprobado que si das más de lo que recibes el sentimiento inmediato es de satisfacción pura, uno se siente realmente bien consigo mismo.

Aunque no es fácil de hacerlo, si logramos no estar atados a los resultados de nuestras acciones, esta acción libera el cuerpo y la mente.

Intenta practicar cuando lleguen a tu vida los momentos difíciles, cuando en apariencia la vida te esté tratando de forma injusta.

No busques culpables allá afuera, recuerda que las personas y el entorno son solo instrumentos, grábate en la mente que lo que tu das, eso recibes.