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ANANDA

Cómo Afectan las Malas Compañías al Desarrollo de Tu Vida

Estamos habituados a convivir y hacer amistad con personas que comparten nuestro entorno, las cuales a su vez comparten características similares en cuanto a pensamientos y comportamiento. Muy pocas veces cuestionamos la influencia que dichas amistades ejercen sobre nosotros y preferimos concentrarnos únicamente en el plano sentimental.

Es muy importante analizar constantemente a nuestras amistades, sobre todo, analizar como éstas influencian activamente en nuestro comportamiento y pensamiento. Las compañías determinan en gran medida la percepción que tenemos de la vida y ejercen una poderosa influencia en nuestros hábitos y decisiones de vida. En gran medida el desarrollo personal esta determinado por el tipo de gente que nos rodea.

Piensa simplemente en un día normal de tu vida, en el tipo de gente que te rodea, analiza el comportamiento y las conversaciones de las cuales formas parte, analiza en como éstas, están influenciando en tu percepción de la realidad, y como adoptas formas de pensar similares al entorno; piensa también en el tiempo que empleas con tus amistades; pregúntate qué te esta dejando y si de alguna manera te transforma; ya sea para bien o para mal.

Analiza si lo que estas percibiendo y tu forma de actuar y la de tu entorno, son parte de tus más profundas convicciones, y sobre todo si son cosas que a ti te gustaría transmitir a un hijo. Aquí esta la clave de aprender a vivir.

Las Amistades Limitan Tu Visión de la Realidad

Con frecuencia escuchamos expresiones como: “Todos los hombres son iguales”, “Todas las mujeres son iguales”; estas afirmaciones son falsas, simplemente no es posible juzgar el todo, lo único que hacemos al decir estas frases es evaluar el entorno en el cual nos movemos, y las malas compañías que nos rodean.

Lo primero que pregunto cuando escucho afirmaciones como las anteriores es; ¿En donde conoce usted a esos hombres o mujeres? ¿Qué sitios frecuenta?  ¿Bebe? ¿Qué opinan sus amistades de estas afirmaciones? ¿Cuáles son sus intereses?

Las respuestas a estas preguntas permiten entender que en realidad las personas son victimas de sus experiencias pasadas, influencias y hábitos de comportamiento, que los obliga a relacionarse con un determinado tipo de personas.

El conjunto de estos factores crea una realidad de vida para la persona, que a menos que se cambien los componentes fundamentales, como las amistades, se verá obligada a experimentar experiencias muy similares, esto, hace que la persona generalice sus experiencias y piense que todo el exterior se comporta de la misma manera, esto limita su visión, desmotiva y despierta conductas destructivas que deterioran la calidad de vida.

Malas Compañías No Equivale a Malas Personas

Es importante mencionar que al hablar de malas compañías no queremos decir que sean malas personas, esto no tiene nada que ver, una mala compañía es simplemente aquella persona cuya influencia en nosotros no es buena, y esto no funciona en un solo sentido, en muchos casos nosotros también podemos ser una mala compañía para alguien.

Una buena compañía es aquella que influencia para sacar lo mejor de nosotros, que de alguna manera contribuye a elevar nuestra vida, y es un ejemplo de vida.

Empieza por Ser una Buena Compañía

Cuando empezamos a analizar nuestras amistades, se vuelve evidente quienes nos suman y quienes nos restan, de igual manera nos damos cuenta el tipo de compañía que somos para los demás.

Todo esta relacionado, si quieres cambiar tu vida, cambia tu narrativa, los sitios que frecuentas, y más importante aún, tus hábitos nocivos. Muchas relaciones, sin darnos cuenta, lo único que tienen en común son malos hábitos, cuando alguien modifica dichos hábitos, la relación se vuelve insostenible, ya que no hay nada más que la mantenga unida.

De igual manera cambiar primero las amistades facilita vencer hábitos nocivos de los cuales éramos víctimas, con frecuencia las personas caen en hábitos nocivos solo por el hecho de poder convivir con una persona o un grupo de ellas. Siempre será más tardado cambiar de hábitos que cambiar de amistades.

Utiliza tu tiempo para hacer un profundo análisis de tus amistades, analiza los hábitos que los unen, pero más importante aún; pregúntate si limitan tu visión de la vida o la expanden, esta es la diferencia entre las buenas y las malas compañías.