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De Dónde Sacar Fuerzas Para Seguir Adelante Con Coraje

que es el coraje

Hay momentos en la vida, en los cuales todo parece fuera de nuestras manos, literal, no vemos de donde sacar fuerzas para seguir adelante con valor y con coraje. Producto de enfrentarnos a múltiples retos y situaciones difíciles nos invade un sentimiento de querer rendirnos y dejarlo todo.

Lamentablemente es una situación cada vez más común que pocos identifican. Después de haber investigado y haber comparado con mi propia experiencia estos estados, he llegado a conclusiones que me han sorprendido.

En este artículo te voy a compartir las formas más efectivas que me han funcionado para encontrar la fuerza para seguir adelante y enfrentar con valor y coraje aquellas situaciones de vida que nos hacen querer rendirnos.

¿Por Qué Perdemos las Fuerzas Para Seguir Adelante?

Pienso que uno de los pasos más importantes es que logremos comprender a fondo la situación en la cual nos encontramos, difícilmente vamos a poder solucionar adecuadamente nuestros problemas si no logramos identificar las causas fundamentales de estos.

En el pasado, cuando me encontraba saturado de complicaciones y problemas en mi vida, me rendía con mucha facilidad, me autoengañaba y me trataba de convencer que había hecho todo lo posible para resolver mis dificultades.

Sin embargo, en lo más profundo, sabía que siempre podía haber hecho más. Con el tiempo, esta forma de enfrentarme a los problemas se convirtió en un hábito.

Me di cuenta de que, inconscientemente, había adoptado un papel de víctima, el cual, me permitía bajar los brazos, dejar de pelear y caer a la espera de que alguien me ayudara o simplemente sirviera como un escape.

Esta actitud me llevó a buscar escapes cada que me enfrentaba a una situación difícil de vida, no me daba cuenta de que esta forma de pensar y actuar me dejaba sin coraje para enfrentarme a los problemas.

Las fuerzas para seguir adelante se pierden en la inmediatez

Cada que llegaba una dificultad, en lugar de enfrentarla, me dedicaba a querer erradicar las molestias que dicha dificultad traía consigo.

Es decir, un problema me traía estrés, ansiedad, tristeza o impotencia, y lo que hacía era simplemente buscar remedios efímeros para apagar los síntomas.

Dichos remedios eran: frecuentar malas compañías, abuso del alcohol, ociosidad, ver solo los problemas ajenos, y demás. En resumen, buscaba la estimulación inmediata de los sentidos para olvidar y sentirme mejor.

Aunque encontraba que funcionaba en un principio, y por breves instantes me sentía mejor, comprobé que, al pasar el tiempo, los problemas eran de nueva cuenta visibles, y lo peor, se habían hecho más grandes.

Las primeras veces, intentaba volver de forma inmediata a aplicar los remedios efímeros, después de muchas veces repetir esta situación, me daba cuenta de que el efecto de las aspirinas emocionales se perdía con mayor rapidez y cada vez necesitaba más.

El darme cuenta de esto, me permitió ver que mi vida se estaba diluyendo en la inmediatez.

Comprendí que mis hábitos de pensamiento y de comportamiento habían eliminado el valor y el coraje para enfrentarme a mis problemas, y, por lo tanto, mi vida se estaba desperdiciando.

Comprendí que en realidad mi concentración había estado en querer evitar sentimientos, no en solucionar problemas y seguir adelante.

Las Fuerzas Para Seguir Adelante Provienen del Coraje y del Valor.

Cuando no logramos comprender hacia dónde vamos y nos dedicamos solo a reaccionar a lo que la vida nos arroja es que perdemos el rumbo.

Cuando no hay fuerzas para seguir adelante y el coraje se ha perdido, se va también nuestra capacidad para mirar dentro, analizar y comprender qué es lo que realmente sucede.

¿De dónde viene el coraje?

Cuando notamos que no hay fuerzas para seguir, intuitivamente sabemos que no tenemos el coraje suficiente. El problema yace en que, en lugar de buscar dentro el coraje para salir adelante, la mayoría se resigna a que carecen de valor y coraje y simplemente se dejan ir.

Es preciso comprender que, tanto el valor, como el coraje, se desarrollan, no son cualidades con las que uno nace, estas se desarrollan a través de la práctica.

Por lo tanto, es entendible que para desarrollar dichas cualidades es preciso que haya momentos en la vida propicios para practicar y cultivar estas cualidades.

¿Cuáles son estos momentos? Cuando llegan los problemas, las situaciones más difíciles a las que nos podemos enfrentar.

Si esto es cierto, ¿Por qué la mayoría, preferimos mirar al otro lado, y evitamos hacer frente a nuestras dificultades?

Esto se debe a la falta de un ingrediente, el más importante, el análisis más allá de la inmediatez.

Cuando vamos por la vida sólo reaccionando ante los estímulos que recibimos, dejamos que se apague nuestra capacidad de análisis, nuestro campo de visión se reduce y solo vemos los problemas, a menudo, más grandes de lo que en realidad son.

Encontrar coraje a través del cuestionamiento

  • ¿Qué fue lo que nos trajo a la presente situación?
  • ¿Cuáles fueron las decisiones que tomamos o dejamos de tomar que nos trajeron a este camino?
  • ¿Cómo está se relaciona mi presente con la forma de pensar y actuar del pasado?

He encontrado que esas preguntas son esenciales para cultivar el coraje y el valor en la vida.

¿Por qué? Porque las respuestas a esas preguntas nos permiten encontrar al responsable de todo, nosotros. Esta es una verdad que me ha costado muchos golpes entender, sin embargo, considero que no hay cosa más cierta.

Cuando vivimos con la posibilidad en la mente de que alguien más puede ser el responsable de nuestros predicamentos no lo damos todo, es más fácil asumir el papel de víctima y el culpar, que asumir la responsabilidad y actuar.

En última instancia, hay muchas cosas de fuera que no podemos controlar, sin embargo, eres dueño de tus pensamientos, tus reacciones y tus emociones.

Si te das cuenta de esto, veras que eres el artífice de tu vida, nadie más es responsable de tu presente que tú mismo.

Si logramos comprender las implicaciones que tiene esto en nuestra vida y asumimos total responsabilidad, el valor y el coraje se dan por añadidura, se vuelven parte de uno, y los empezamos a desarrollar en la práctica.

Sabernos solos

Cuando una persona sabe que solo cuenta con ella misma y que sus acciones determinarán las experiencias, el valor y el coraje dejan de ser opciones y se vuelven obligaciones.

Se convierten en herramientas obligadas para cultivar la fuerza necesaria para seguir adelante.

Pero esto solo llega cuando a través del razonamiento y el discernimiento, eliminamos las excusas y pretextos de los cuales éramos prisioneros y limitaban: nuestra visión, pensamientos, decisiones y acciones.

Diferencia Entre Valor y Coraje

Como has notado a lo largo del artículo me he referido por separado a los términos de valor y coraje. A pesar de que en muchos lados los manejan como sinónimos, en lo personal considero que son diferentes.

Para mí, el coraje es la determinación y la voluntad aplicada al momento de enfrentar una o múltiples situaciones retadoras. Es la capacidad de vencer, de manera interna, los miedos y las limitaciones que se nos presentan.

El coraje nos permite actuar con determinación para resolver un problema o lograr un objetivo a pesar de que las probabilidades no estén a nuestro favor.

El valor, por otra parte, es la acumulación de experiencias en las cuales hemos actuado con coraje, la acumulación de estas experiencias hace personas con valor.

Esto es porque han demostrado su coraje en múltiples ocasiones. Cuando identificamos a una persona como valerosa o valiente es porque lo ha demostrado.

No es necesario que dicha persona esté realizando una actividad valerosa en todo momento, sus experiencias hacen que la percibamos de esa manera, el valor es una reputación.

Al mismo tiempo que, al haber cultivado el valor, este permite resolver problemas desde una perspectiva más elevada.

No es lo mismo ir practicando y cultivando la voluntad para sacar coraje al inicio, que haber aprendido de las experiencias y volver la resolución de problemas un hábito. Ahí es cuando nacen las personas de valor.

Esto de ninguna manera quiere decir que la vida se vuelve fácil, sabemos que esta es un constante reto, y los problemas varían a medida que vamos desarrollándonos.

Lo que quiere decir es que uno acepta los retos y dificultades, al mismo tiempo que ha desarrollado una forma de manejarlos, aprender, y crecer a partir de estos.

¿Cómo se pierde el coraje?

Ahora bien, es preciso comprender que el haber tenido coraje para enfrentar una situación específica no nos hace personas de valor. Alguien puede tener coraje en un momento y después dejarlo de aplicar.

Al mismo tiempo que alguien que ha demostrado valor y deja de aplicar el coraje en el presente, hará que la capacidad de demostrar este se vaya diluyendo con el tiempo.

Es preciso siempre cultivar el coraje con su aplicación y poco a poco ir convirtiéndonos en personas de valor.

¿Cómo Desarrollar el Coraje?

A continuación, te voy a compartir una serie de herramientas y prácticas que a mí me han ayudado para desarrollar el coraje en mi vida.

1. Inspiración

Pienso que buscar inspiración es el primer paso que dar para desarrollar el coraje. Esto es debido a que, en un principio, estamos llenos de emociones negativas, las cuales nos hacen sentir desmotivados, estresados, confundidos y sin voluntad para seguir.

La inspiración puede llegar de múltiples formas, en lo personal, he encontrado la mayor fuente de inspiración en los libros escritos por personas que han enfrentado situaciones inimaginables y se han logrado sobreponer, convirtiéndose en ejemplos a seguir y haciendo de sus vidas, auténticos poemas.

Otra opción también pueden ser las películas, en especial te recomiendo La Cabaña, es una muy buena fuente de inspiración.

Aunque te recomiendo irte con cuidado, el abusar de las películas o series puede derivar en dependencia a estas, haciendo que nuestro tiempo se diluya, por eso siempre recomiendo los libros.

Recuerda que el objetivo de la inspiración es encontrar la fuerza de voluntad para actuar.

Aquí te dejo un par de libros verdaderamente inspiradores.

2. Buenas compañías.

Las compañías que frecuentamos son esenciales para nuestro desarrollo, estas influyen activamente en nuestras percepciones.

Una forma de encontrar el coraje para seguir adelante es frecuentar personas admirables que nos inspiren a ser mejores con su ejemplo. Una buena compañía enseña más con el ejemplo que con consejos.

Si logramos ver cómo personas de nuestro ambiente siguen adelante con sus vidas y crecen, hay muchas posibilidades que hagamos lo mismo.

3. Introspección

La introspección es un ingrediente esencial debido a que la constante práctica de esta deriva en autoconocimiento.

La mayoría de los problemas no se resuelven y se hacen más grandes producto de la falta de autoconocimiento. El saber quien eres te permite entenderte y aceptarte.

Al mismo tiempo que es la clave para adquirir esa responsabilidad de la que hablábamos hace un momento.

Practica la introspección, hazla un hábito en tu vida, y comprobarás que el coraje y la motivación surgen de manera automática.

Aqui te dejo el enlace con el artículo que se escribió profundizando en el tema de la introspección: El poder de la introspección.

4. Investigación

En lo personal, la investigación ha sido de gran ayuda para mí, me apasiona el conocimiento.

He descubierto que cuando mi mente queda satisfecha en el plano intelectual encuentro mayor motivación dentro de mi para actuar con coraje.

Por eso mucho de mi tiempo lo dedico a investigar temas que me apasionan, como lo son: la espiritualidad, la mecánica cuántica, el origen y el funcionamiento del universo, la conciencia y el funcionamiento de la mente.

Estos temas me permiten tener mayor perspectiva acerca de las cosas.

Por ejemplo: al estudiar el funcionamiento y las leyes del universo, me doy cuenta de lo insignificante que soy, y cuanto hay aún por aprender, de pronto, volteo y miro mis problemas y termino riendo de lo insignificantes que estos parecen.

5. Enfrentarme a situaciones pequeñas

En un principio, cuando empezaba a querer desarrollar el coraje en mi vida y hacer las cosas diferente, no tenía suficiente voluntad y motivación para hacerle frente a los retos grandes que tenía.

Comprendí que ahí era donde mucha gente fallaba, juntaban sus reservas de voluntad y coraje y trataban de saltar a lo grande inmediatamente.

Decidí hacer las cosas diferente y me empecé a concentrar en lo más pequeño con el objetivo de entrenar y ganar más fuerza.

Aprendí que lo más pequeño en lo que podía empezar a trabajar eran mis propios pensamientos. Y vaya que esto me ha dado resultado.

Controlar y cambiar mis pensamientos me ayudó a fortalecer la voluntad, ampliar mi marco de referencia, ver más posibilidades que limitaciones y ganar coraje para decidir y actuar.