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Cómo Nos Afectan las Malas Noticias

como nos afectan las malas noticias

Hoy en día, las personas absorbemos grandes cantidades de malas noticias sin ver cómo nos afectan. Producto de la era de la información se ha creado una necesidad constante de estar lo más informados posible.

Esto ha provocado que pocos se cuestionen los efectos y las afectaciones que se crean en nuestra mente producto de una absorción de información indiscriminada.

Las malas noticias nos afectan severamente a la mente, a nuestras percepciones y estados de ánimo. Influencian de manera activa en decisiones. Decisiones que son tomadas producto del miedo, o de limitaciones que surgen de percepciones, las cuales, en lugar de razonar con criterio y escrutinio; dejamos que sean tomadas en piloto automático.

¿Por Qué Nos Afectan las Malas Noticias?

Las malas noticias nos afectan debido a que interfieren directamente con las percepciones que tenemos.

Al mismo tiempo la absorción de malas noticias genera estados emocionales negativos, como la depresión, el estrés, la ansiedad y el miedo.

Todos, de manera consciente o subconsciente sabemos que las malas noticias afectan de esta manera; lo que sucede es que vivimos con la creencia de que esto es así y no hay nada que hacer.

Muchos, se han creado el hábito de estar constantemente absorbiendo malas noticias; ya no razonan si la actividad que están llevando acabo es productiva o no.

No analizan que es lo que en realidad les está aportando a sus vidas. Si tenemos este hábito y nos preguntan: ¿qué nos deja?

Las respuestas son a menudo: necesito estar informado, el conocimiento es poder, es parte de mi trabajo, necesito temas de conversación, es parte de mi rutina, no hay otra cosa que hacer, es mejor esto a perder el tiempo, me aporta valor; solo por mencionar algunos ejemplos.

Aunque algunas de estar razones pueden ser justificadas hasta cierto punto, me he dado cuenta de que en muchos casos son respuestas automáticas, es decir, son meras creencias, no realidades. Todo parte en realidad, de una creencia adoptada, y no de una convicción.

Las malas noticias nos afectan por la falta de cuestionar

Cuando actuamos con base en creencias adoptadas, no cuestionadas; dejamos que entre el piloto automático a nuestra vida.

Simplemente permitimos que nuestra mente absorba todo lo que le dejamos al alcance (véase: alimentación mental) sin poner filtros ni objetivos que permitan dar un sentido dirigido a muchas de nuestras actividades.

Cuando sucede esto, quedamos a merced de lo que sucede a nivel externo, aquí es cuando, a falta de resistencia mental, las malas noticias influencian y afectan de manera negativa en nuestra vida, afectando percepciones, emociones, decisiones y en última instancia nuestro comportamiento.

malas noticias en la tele

Comprobando que las malas noticias afectan nuestra vida

Todos podemos comprobar cómo afectan las malas noticias, basta con ver nuestras reacciones al momento de recibirlas, sin importar el medio.

Todos hemos experimentado esa sensación que se genera al momento de ver o escuchar una mala noticia. Al mismo tiempo que podemos analizar la actitud y el sentimiento que generó esta.

Lo más habitual es que comentemos y compartamos las malas noticias; ya sea en reuniones o en nuestras redes sociales. Lo que le sigue a esto son debates, quejas, continuar recibiendo malas noticias, y juzgar tanto a los medios de comunicación de los cuales provienen las malas noticias, como a los involucrados.

No es mi intención defender a los medios o justificar a aquellas personas y sucesos que son noticia. Lo relevante es el estado mental y emocional, así como en lo que deriva en nosotros la continua absorción indiscriminada de malas noticias.

En muchos de los casos es completamente innecesario el hábito de ver y seguir las noticias, no es necesario regalar horas de nuestro tiempo a estar viendo y siendo afectados por malas noticias y debates, los cuales en realidad solucionan poco.

Es más relevante cultivar la mente, hacernos cargo de ella y actuar para aportar valor a nuestra vida, y a la de aquellos que nos rodean. Esto es mucho más útil, ya que, estamos concentrándonos en donde realmente tenemos influencia.

¿Qué nos dejan las malas noticias?

El ver y escuchar una mala noticia, en la mayoría de los casos, nos deja con sensaciones de impotencia que derivan en lamentaciones y quejas. Este comportamiento es de poca utilidad a nuestra vida, al contrario, podemos utilizar esto como pretextos para justificar nuestras malas acciones.

Si escuchamos acerca de la corrupción, por ejemplo; podríamos utilizar el falso razonamiento para justificar el haber dado dinero para evitar una multa; razonando: “mi caso fue esporádico, y no fueron millones como en otros casos, a fin de cuentas, así es el país”.

Sabemos que fundamentalmente nuestra acción es incorrecta, sin embargo, la justificamos, porque lo que hemos escuchado en las noticias es peor; así que nos limitamos a actuar en función, no de lo que es correcto, sino con base en magnitudes. “lo mío es a menor escala”, “no afecto tanto como otros”, “hay cosas mucho peores”, “de todos modos todo esta mal, de nada sirve lo poco bueno que yo pueda hacer”.

Considero que uno de los peores hábitos que podemos tener, es el de ver las noticias por la noche, sabemos que en realidad han dejado de ser noticias, son malas noticias, es lo que vende y lo que abunda.

malas noticias medios de comunicacion

¿Cómo Afectan las Malas Noticias en el Cuerpo?

El ver malas noticias en la noche tiene efectos muy nocivos. Todas esas emociones que describimos previamente son almacenadas en el subconsciente, al momento de dormir, el cuerpo no logra descansar de manera apropiada.

El estrés generado en la mente al momento de recibir malas noticias hace que el subconsciente se mantenga activo durante el sueño.

Esto, incluso propiciando la tensión involuntaria de músculos, provocando que al otro día nos sintamos más cansados, con pesadez, con poca motivación, adoloridos, sensación de negatividad y demás estados nocivos.

Los cuales todos hemos experimentado en algún momento. Absorber y ser afectados por malas noticias, ya sea en la noche o a lo largo del día, es clave para experimentar estos estados.

Si a esto le sumamos una alimentación pesada y rica en grasas, tenemos ante nosotros un cóctel de los estados físicos y mentales nocivos, el cual consumimos sin pensar.

¿Qué Pasa Cuando Tengo Ver Malas Noticias?

Ahora bien, existen casos en los que las personas, producto de su trabajo, deben estar al tanto de todas las malas noticias.

En estos casos la información, ya sea buena o mala, es necesaria para el buen desempeño del trabajo de estas personas. Aquí, no es relevante si te gusta ver o escuchar noticias, simplemente es tu deber.

Sin embargo, aun en este escenario podemos entrenarnos para que no nos afecten al grado de que nuestra vida se vea influenciada negativamente.

En primer lugar, debemos preguntarnos a nosotros mismos, si podemos notar afectaciones a nuestra vida producto de ver malas noticias. En caso de detectar que están afectando, debemos de saber separar el deber, el trabajo, de nuestra vida.

todo son malas noticias

Escoger cómo nos afectan las malas noticias

Es necesario saber que lo que estemos recibiendo de fuera no esta necesariamente condicionando nuestra vida ni a nosotros.

Debemos de mantener y de reservarnos el derecho de escoger, qué es lo que va a influenciar en nuestra vida y qué no.

En realidad, mucho de lo que sucede allá fuera no se esta manifestando al mismo tiempo a nuestra vida personal. Si logramos mantener en la mente una separación, entre el deber y las demás áreas de nuestra vida, el miedo y las afectaciones a nuestras percepciones lo tendrán más difícil.

Podremos darnos cuenta de que, en efecto hay cosas malas sucediendo allá fuera, sin embargo, somos nosotros los que permitimos el nivel de afectación a nuestra vida. ¿Por qué hacernos parte del problema también cuando podemos ser soluciones?

Cómo Lidiar con las Malas Noticias

Al mismo tiempo que existen malas noticias hay cosas fenomenales sucediendo, los noticieros no lo enseñan por que lo bueno vende menos.

Sin embargo, debemos de cultivar la mente enseñándole que hay cosas buenas sucediendo allá fuera también, existe mucha gente sobresaliente que esta actuando para mejorar las cosas y teniendo grandes resultados.

Esto, difícilmente nos lo van a poner los medios habituales de comunicación. Es algo que debemos buscar, pero está ahí, sucediendo cada día. Tal como suceden las malas noticias, suceden las buenas.

Nosotros escogemos que es lo que dejamos entrar a la mente. Si es parte de tu deber estar al tanto de las malas noticias, busca también las buenas, con el objetivo de no permitir que la mente se vuelva determinada y enfocada solo a lo malo.

Busca llevar a cabo actividades que te permitan ver más allá de lo malo. Esto nos es tratar de cegarse ante la problemática, sino dar la debida proporción a las cosas.

Es importante mencionar, que no estamos sugiriendo, tomar una actitud indolente ante los problemas de la vida.

No sugiero que las cosas nos tienen que dar igual. Lo que propongo es cuestionar, es que analicemos los efectos que tienen las malas noticias en nosotros.

Al mismo tiempo que cuestionemos que podemos hacer, más allá de criticar y actuar con cinismo, miedo, ansiedad y estrés.

La mejor forma de asimilar las malas noticias provenientes del exterior

Pienso que, si hay un problema allá afuera, el cual nos afecte de manera directa o indirecta, en lugar de lamentarnos y quejarnos, debemos de pensar en lo que podemos hacer. (véase artículo: Afrontar los tiempos difíciles)

actuar ante las malas noticias

Debemos tratar de ver qué es lo que podemos hacer ahora, qué esta en nuestras manos hoy que puede aportar algo sin importar la magnitud.

A veces somos muy pesimistas con la influencia que podemos tener. Es normal, al ver las montañas de problemas que cubren al mundo, pensar que un individuo común y corriente puede hacer algo.

Sin embargo, he comprobado que actuar, concentrarse uno en poner las áreas de su vida en orden, permite adquirir fortaleza mental y ampliar nuestra capacidad.

Esto en última instancia, afecta positivamente en el ejemplo que damos, no al hablar, sino al comportarnos. Esto comienza a influenciar de manera positiva en las personas a nuestro alrededor.

Si lo vemos de esta manera, podemos comprender que, con el tiempo, no será una sola persona enfrentándose a los problemas del mundo, serán millones, todas y cada una de ellas en control de su mente, enseñando con el ejemplo.

Convertir las malas noticias en buenas

Esta situación ya la podemos ver sucediendo en el campo de la ecología y medio ambiente. Las personas, una a una, vamos comprendiendo nuestro nivel de consumo y la contaminación que generamos. Así, cada uno, escoge cambiar sus hábitos de consumo.

Aunque esto suene idealista, y para la época en la que estemos suene incluso romántico, pienso que es cuestión de someterlo a prueba. Podemos comprobar el daño que nos causa la saturación de malas noticias en nuestra vida, ¿por qué no, en lugar de quejarnos, hacemos algo diferente, que produzca resultados diferentes?

Analiza en tu propia vida cómo te están afectando actualmente las malas noticias, tanto a nivel físico, como emocional y mental. Pregúntate qué tan necesario es para ti mantener este hábito.

En la mayoría de los casos no es necesario. En su lugar podemos implementar actividades que verdaderamente aporten valor a la mente y por ende, a nuestro desarrollo.