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Aprender a Decir que No

saber decir que no

Podríamos pensar que no es necesario aprender a decir que no. Que hacerlo es una tarea simple y natural que no necesita un análisis de trasfondo.

Sin embargo, es sorprendente el darnos cuenta de todas las acciones que realizamos sin cuestionarnos y siendo guiados solamente por nuestro instinto de reaccionar ante estímulos. 

Aprender a decir que no nos hace ser más selectivos con las actividades y personas que nos rodean. Buscando opciones que se acoplen de mejor forma con nuestro ser y que nos guíen a vivir más plenos y felices.

Decimos que sí a tantas actividades que sabemos van en contra de nosotros mismos por los motivos equivocados. Como tratar de encajar, por costumbre, por miedo, etc.

Sin notar que al hacerlo nos alejamos del tipo de persona que queremos ser y hacemos que se desvanezcan nuestros continuos esfuerzos por avanzar hacia un camino diferente y de cambio.

¿Por qué Necesitamos Aprender a Decir que No?

 Seguramente alguna vez te has encontrado en algún lugar o situación en la que te hayas preguntado  “¿Qué hago aquí?” o “¿Por qué vine?”, o tal vez te haya tocado estar rodeado de un grupo de personas con las cuales no sentías tanta afinidad.

Llenar nuestra agenda de actividades que no nos gusta hacer o con personas que realmente no disfrutamos convivir nos drena y aleja de ser una mejor versión de nosotros  mismos. 

Optar por opciones que no son afines a nosotros nos hará desperdiciar lo más preciado que tenemos: nuestro tiempo.

El usarlo de una manera mucho más constructiva, impulsando en nosotros acciones o convivencias que realmente nos nutren, nos guiará a una vida de mayor bienestar, crecimiento y mejora continúa.

Al proceso de aprender a decir que no le antecede el auto-conocimiento; no nos es posible tratar de ser selectivos con situaciones o personas cuando no sabemos quienes somos y lo que es mejor para nosotros.

Conocernos Mejor, El Primer Paso para Aprender a Decir que No

A la hora de tomar decisiones sobre algún cambio que queremos hacer, o  sobre una situación que queremos mejorar, nuestro primer paso siempre tiene que ser el cuestionarnos.

¿Qué es aquello que nos lleva a querer cambiar? ¿O qué nos hace querer alejarnos de personas, situaciones o hábitos que no sentimos tan afines a nosotros?

Es vital tener claros los motivos por los que necesitamos modificar situaciones de nuestra vida, o por los que no queremos seguir aceptando o viviendo circunstancias que no van más con nosotros.

Ésto nos hará tener mucha mayor determinación para aprender a decir que no; a alejarnos de ambientes tóxicos, de una manera fácil y sin la posibilidad de caer o recaer en ellos.

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Para conocernos mejor no se necesita  forzosamente hacer una cita con un psicólogo, leer un libro específico, asistir a un retiro o realizar alguna actividad que nos asegure tener la solución automática a nuestros problemas.

Muchas de estas opciones pueden ser de gran ayuda o servirnos como guía pero el verdadero trabajo comienza volteando hacia adentro y  teniendo la motivación de querer hacer un cambio real en nuestra vida.

Aceptar Quienes Somos

A la hora de identificar las causas que nos llevan a decir que No surge un nuevo reto; el aceptar. De nada nos sirve identificar un problema si no nos hacemos responsables de él.

Disimular que no existe o usar una solución temporal no hará que el problema desaparezca, en el mejor de los casos servirá para postergarlo; sin embargo,  el verdadero cambio vendrá al erradicarlo de raíz.  

Por más fácil que se escuche este proceso, el aceptar nuestros defectos y malas decisiones requiere de mucho valor. Siempre es doloroso aceptar críticas aunque seamos nosotros mismos quienes las hagamos. 

Muchas veces este proceso viene acompañado de sentimientos negativos  de culpa, frustración, enojo, impotencia, etc; los cuales es normal que sintamos, sobretodo cuando no tenemos la costumbre de analizarnos continuamente.

Todo se vuelve más llevadero cuando comprendemos que somos seres humanos y que es normal que tengamos errores y fallas. Lo importante es aprender de ellos y mejorar.

Es de gran ayuda también el recordar que todo cambio requiere de fricción para poder generarse; son estos momentos de crisis los que nos llevarán a evolucionar. 

Para que este tipo de revolución interior tenga impacto en nosotros mismos, es vital la honestidad. Aceptar la realidad a medias nos hará tener una solución temporal pero lo que realmente nos ayudará será el enfrentarnos a nosotros mismos… por más doloroso que sea este proceso. 

¿Qué nos impide decir que no?

Tomarnos un tiempo para analizar qué nos lleva a seguir cierto tipo de actividades dañinas o a fomentar relaciones que consideramos tóxicas nos ayudará a exterminar dicho patrón de forma permanente en nuestra vida.

No basta con aceptar nuestra situación actual y estar inconformes con ella, es necesario también aprender de nuestros errores y entender qué nos orillo a cierto comportamiento; este aprendizaje será nuestra única arma para no repetir ciclos nocivos a lo largo de nuestra vida. 

Cuando se trata de una situación que aún no hemos comenzado a vivir pero sabemos que no es lo mejor para nosotros y aún así nos cuesta trabajo decirle que no, la mejor forma de alejarnos será teniendo muy claro el por qué es tóxico.

Repetirnos constantemente el por qué hasta hacerlo un mantra al interior de nuestra mente. De esta forma podremos re-programar nuestra forma de pensar.

Logrando que esta idea quede tan grabada en nuestro subconsciente, que a la hora de ser tentados nuevamente con ella, sea nuestro interior quien responda; alejándonos de situaciones o personas que no aportan nada bueno  nuestra vida. 

Llegar a este punto es más fácil si nos conocemos y logramos identificar el porqué de la situación, la persona, el hábito, etc., que son tóxicos para mí; aunado a tener un deseo inamovible de cambiar.

Y aunque podamos pensar que esto es imposible de lograr y que esa determinación la tienen solamente seres únicos, será nuestra voluntad la que nos lleve a seguir en el intento.

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La Voluntad es Fundamental para Aprender a Decir que No

Podríamos definir a la voluntad como una de nuestras mejores armas a la hora de hacer cualquier cambio.

Todos los seres humanos contamos con esta capacidad la cual nos ayuda a actuar, crear y cumplir metas en nuestra vida; la diferencia radica en la motivación que existe detrás.

Será ésta la que nos ayuda a explotar al máximo o aprovechar muy poco esta fuerza interior. 

Estamos acostumbrados a que nuestra voluntad funcione en automático, siguiendo los estímulos de los sentidos o la comodidad de los hábitos.

Pero al comenzar a dirigir nuestra voluntad por motivaciones mucho más afines a nosotros, que generan un efecto mucho más positivo en nuestra vida, será impresionante el cambio que notamos en ella.

Se vuelve mucho más fácil ponernos metas y cumplirlas ya que el motor de nuestra voluntad está siendo redirigido y correctamente alimentado.

Es Preciso Aceptar el Cambio Continuo

El tomar la decisión de cambiar algo que no nos gusta de nosotros mismos y  de nuestro comportamiento siempre significa un reto importante. Gran parte de nuestra naturaleza se opone al cambio.

Nos gusta la seguridad que brinda la zona de confort pero cuando ésta se llena de actividades, comportamientos o relaciones negativas para nosotros, es mejor aprender a decir que no y cerrar de tajo.  

Puede resultar desconcertante sentir que cambiamos, que aquellas actividades, relaciones o situaciones que antes disfrutábamos tanto, nos sean ahora tan desconocidas y difíciles de tolerar.

Simplemente no hay dentro de nosotros motivación para dedicarles tiempo y energía. Lo que nos puede llevar a preguntarnos si hay algo mal con nosotros o a valorar si realmente es importante cambiar o no. 

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Cuando identificamos algún elemento de nuestra vida que no está en sinergia con nosotros y que en vez de llenarnos de felicidad la absorbe deejando solamente sentimientos negativos, la única opción será cambiar de dirección; aprender a decirle que no a ese elemento dañino y alejarnos. 

A pesar de que este proceso puede resultar frustrante. El poder adaptarnos ante el cambio y re inventarnos es una de nuestras mayores fortalezas como seres humanos. 

¿Por qué Cambiamos?

Es normal que nuestros intereses cambien conforme crecemos. Constantemente nos  enfrentamos ante situaciones de las cuales aprendemos lecciones importantes; las cuales nos harán tomar decisiones con una nueva mentalidad y con nuevas expectativas de lo que queremos lograr. 

No tiene nada de malo cambiar, la vida se basa en una continua evolución. No es posible permanecer eternamente de cierta edad o en cierta etapa de la vida.

El avanzar a través de los años y las experiencias nos harán caminar siempre hacia el cambio. La clave está en que cada cambio te acerque más a la versión de ti que te haga más feliz; dándote la oportunidad de disfrutar cada momento de tu vida. 

Amor Propio, Indispensable para Saber Decir que No

Una herramienta que nos ayuda a atravesar cambios con mayor seguridad y confianza es el amor propio.

El conocer nuestro valor como seres humanos únicos nos puede ayudar a sabernos dignos de cierto tipo de situaciones y a no involucrarnos en dinámicas o con personas que resulten perjudiciales para nosotros.

En pocas palabras, aprender a decirle que no a aquello que no merecemos. Cuando comprendemos nuestro valor, no hay necesidad de vivir experiencias que nos lastiman o perjudican.

El amor propio no significa desde ningún punto el ser egoísta y pensar erróneamente que tenemos más valor que el otro o que nuestra opinión es de mayor importancia.

Todo lo contrario, ponerte primero habla de coexistir con los demás de una forma sana e integral; sin dejar de lado las necesidades que corresponden a las diferentes etapas de nuestra vida. 

Saberte seres humanos valiosos nos ayudará a decidir con mayor facilidad sobre situaciones, hábitos o personas  que son nocivas para nosotros. Comenzaremos a entregar nuestro tiempo, recursos, energía, etc. a situaciones que nos nutran.

En conjunto con el auto-conocimiento, el amor propio es una herramienta que aporta claridad a nuestro discernimiento. 

El tener amor propio nos hace conscientes de nuestra cualidades. Aportando una mayor seguridad sobre nosotros mismos y nos ayudará a sabernos merecedores de ser felices y a identificar qué personas y experiencias nos llevan a serlo.

¿Cómo Trabajo mi Amor Propio?

Escuchar hablar de amor propio puede sonarnos a un tema cursi característico de los libros de auto-ayuda. Pocas veces pensamos en él como una práctica que afecta nuestro día a día.

Para aprender a usar esta herramienta es necesario entender que nuestra naturaleza no es perfecta. Todos tenemos defectos y debilidades en las cuales trabajar.

Esto no debería ser un motivo para pensar que son estas características negativas las que nos definen o que de alguna forma opacan nuestras virtudes.

Todo lo contrario, podemos pensar en los defectos que tenemos como una oportunidad de convertirlos en características positivas de nuestra personalidad. 

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El identificar en nosotros debilidades o defectos no nos exime de luchar por mejorarlos; no por pensar que tengo cierto mal hábito significa que debo vivir con él por el resto de mis días. Tenemos la  facultad de usar nuestra voluntad para transformarnos e re-inventarnos continuamente.

Un manera fácil de fortalecer nuestro amor propio es el saber que estamos haciendo algo para mejorar. El sabernos esclavos de nuestro malos hábitos y conformarnos con la excusa de “Así soy” nos lleva a estancarnos.

No podemos generar un cambio del que no estamos plenamente convencidos, ni podemos buscar que nuestros defectos justifiquen este mal comportamiento.

Seguramente has escuchado a alguien decir que no puede erradicar cierto mal hábito ya que es parte de su personalidad. La realidad es que no lo es. Todos tenemos la capacidad de cambiar y evolucionar hacia ser mejores seres humanos; serán nuestras ganas de cambiar las que harán que lo logremos o no.

La Diferencia entre Deber y Querer

Llevar a cabo la práctica de aprender a decir que no a aquellas cosas que nos alejan del tipo de personas que queremos ser será de gran ayuda si empezamos a implementarla en nuestro día a día.

Mas sin embargo, esta práctica no se debe de usar de pretexto para incumplir con nuestro deber. 

Cada uno de nosotros tenemos el deber de actuar de acuerdo a las circunstancias de nuestra vida, a las obligaciones que tenemos y a los roles que se nos han ido asignando.

Así como un padre no puede desentenderse de las necesidades de sus hijos, cada uno tenemos ciertas obligaciones con las cuales debemos de cumplir; ya sea el trabajo, la familia, la escuela, como ciudadano, etc.

Tenemos la obligación de actuar conforme a nuestro rol y a lo que se espera de él.

¿A Qué Podría Decirle que No?

Podemos comenzar por aprender a decirle que no a aquellas actividades que podemos elegir libremente sin afectar o comprometer las necesidades de otras personas.

Estas actividades forman parte de nuestro “querer”, como podría ser el entretenimiento, la selección de gustos, de personas o actividades que están bajo nuestro control.

Por supuesto que si durante este proceso identificamos que existen elementos que son dañinos para nosotros y podríamos clasificar como parte de nuestro “deber”, también será importante aprender a decirles que no.

En este punto es primordial evaluar cuáles son nuestras obligaciones y quienes dependen de que las cumplamos o no.

Si estamos viviendo una situación laboral difícil o simplemente no nos sentimos cómodos con nuestro empleo; lo mejor será alejarnos, a pesar de que el trabajo se pueda catalogar como una obligación.

La Responsabilidad que Conlleva el Aprender a Decir que No

La clave está en no usar esta práctica de pretexto para incumplir actividades que estamos obligados a realizar.

Esto puede ser problemático para nosotros y nuestro entorno; además de fomentar nuestro ego debido a que estaríamos viendo solo por un beneficio personal, sin importar a quién o qué afectemos con esta decisión. 

No sería correcto dejar de alimentar a nuestra mascota solo por que tenemos flojera de hacerlo.

Debemos de entender que conforme pasa el tiempo adquirimos responsabilidades que no podemos pasar por alto y a las cuales no podemos renunciar fácilmente. 

Rompiendo Tabúes, Elemento Clave para Decir que No

Aprender a decir que no nos levará a respetar nuestra paz mental, nuestros diferentes ciclos y nuestros procesos de cambio. No todos tenemos los mismos intereses, los mismos objetivos o los mismos planes de vida.

Es primordial respetar las decisiones de las demás personas con las que convivimos ya que eso hará que, de igual forma, ellos respeten las nuestras. 

Actualmente vivimos con un falso sentido de responsabilidad. Nos sentimos obligados a realizar acciones que van en contra de nuestra “naturaleza” con la idea errónea de pertenecer.

Gracias a una sociedad que rige entre lo que debemos o no hacer, cuales son las tendencias que debemos seguir, en que debemos gastar nuestro dinero, nuestro tiempo, etc.

Es importante sabernos libres y con criterio propio. Esto nos ayudará a decidir si queremos participar en acciones dictadas por la sociedad o si queremos tener la opción de ir por un camino diferente.

No tenemos que actuar conforme nos incita la sociedad si no sentimos que es lo correcto; o si no creemos que nos llevará a ser una mejor versión de nosotros mismos.

El cambio comenzará cuando nos sintamos libres y orgullosos de nuestra esencia. Cuando fortalezcamos el actuar conforme a nuestros ideales y no solamente siendo ciegamente guiados.

Cuando perdamos el miedo a aceptarnos tal y cual somos y nos sintamos libres de decidir nuestro rumbo; aprendiendo a decirle que no a cualquier elemento que busque alejarnos de nuestra felicidad.